ROCÍO P. LLAMAS. MÁLAGA
Junto con su socio, Jesús Martínez es propietario desde hace cinco años de la empresa Jarpro Obras y Servicios, dedicada a trabajos de jardinería y arreglos, "aunque me parece que va a ser el último porque la inseguridad jurídica para el autónomo es total". Martínez arrastra un sinfín de demandas contra cerca de una decena de empresas: Grupo Tremón, Haus Construcciones Repsa, Arcasa Home, Viviendas Ideales, Nazaria, del grupo Colonial; Detinsa, Sol Mijas Developers, Promociones Barranco y Carrillo; e Ingeconser.
El montante total de las deudas en manos del juzgado asciende, según afirma Martínez, a cerca de 270.000 euros. "Llevo arrastrando las deudas desde 2007 y he pasado de tener 20 trabajadores a estar solamente mi socio y yo", afirma Martínez quien asegura que todas y cada una de las empresas están en los juzgados.
La última lucha la mantiene con la empresa Ingeconser para la que Jesús Martínez trabajó en un conjunto de 84 viviendas en Mijas llamadas ´Hollywood Hills´. "Ingeconser, a pesar de ser una de las empresas más importantes de Málaga con Juan Antonio Terrón al frente, nos debe 16.000 euros entre facturas y retenciones y pretende pagarnos poco más de seis mil euros con pagarés para septiembre y que nos olvidemos del resto de la deuda", explica Martínez.
Sin tregua. El representante de Jarpro Obras y Servicios afirma estar desesperado, "no me queda dinero para más demandas y para colmo los bancos tampoco dan tregua". Martínez afirma que esta situación va ´quemando´ en el ámbito personal y familiar y que no mantiene ninguna deuda con sus antiguos trabajadores pero sí con los proveedores, "aunque ellos parecen mucho más comprensibles que las grandes empresas y los bancos".
Jesús Martínez ya tuvo que lidiar con otro grande: el grupo Tremón, tras haber realizado unos trabajos en una de sus obras en Sevilla, dejó de pagarles cerca de 200.000 euros. En noviembre de 2008, cansado de no obtener su dinero, Jesús Martínez se trasladó de Málaga a Madrid donde estuvo manifestándose con pancartas a las puertas de la empresa para exigir cobrar el dinero que le debían. Sin embargo, pocos días después, el grupo inmobiliario presentó un concurso voluntario de acreedores al no poder afrontar las deudas. Se convirtió en la segunda mayor promotora en declararse insolvente, tras Martin-Fadesa.
"Tengo un rosario de pagarés que no puedo cobrar y me cierran puertas por todos lados. Sé que algún día, dentro de unos años podré cobrar el dinero que es mío de tantas empresas que me adeudan, pero entonces no creo que tenga la empresa y cuando lo necesito es ahora para poder subsistir", concluyó Martínez.