josé antonio sau. Málaga
Hay algunos ciudadanos que pasan directamente de su nombramiento y lo recurren ante la Junta Electoral de Zona. La mayoría de ellos rellenan el documento con excusas verosímiles y hasta creíbles, pero una pequeña parte recurre a extraños motivos que incluso podrían ser calificados como kafkianos. Este calificativo merece el hecho de que el sorteo designara como vocal de una mesa a una ciudadana que ya había fallecido, como se encargó de transmitir su marido. Ésta, desde luego, sí es una buena excusa.
Otro individuo, muy temeroso de Dios, rellenó su instancia de citas bíblicas de carácter apocalíptico, aunque ninguna fue lo suficientemente destacada como para persuadir a los miembros de la Junta Electoral de Zona. Deberá cumplir con su deber el próximo domingo. La ira de Dios recaerá sobre quienes le han denegado el recurso.
Se están rechazando los recursos de muchos que alegan vivir fuera de Andalucía para evitar su cita con la mesa electoral. Pero hay alguno que riza el rizo. Un hombre que decía ser analfabeto rellenó, para sorpresa de los funcionarios, él mismo la instancia con la que debía convencer a los miembros de la Junta Electoral de Zona para evitar el nombramiento. Evidentemente, se rechazó su excusa.
Una mujer afirmó que la cita del 7 de junio le coincidía con el entrañable cincuenta aniversario de boda de sus padres y su correspondiente misa conmemorativa. También le fue denegado su recurso.
Un atribulado empresario le recordó a la Junta Electoral de Zona que él pertenecía al gremio de la hostelería, "los del pie cambiado", y pedía, por favor, que no le hicieran formar parte de una mesa, ya que el domingo "es uno de los pocos días en los que se hace algo de caja". Incluso, aconsejaba a los miembros de la Junta: "Acudan ustedes al censo de parados o a los profesionales que trabajan en oficinas en horario de nueve a dos y de lunes a viernes".
Muchos creen que tener un viaje pagado ya les exime de sus obligaciones democráticas. Y ni siquiera los 61 euros que pagan les supone un aliciente. Un funerario alegó que él trabajaba las 24 horas del día. Por cierto, las guardias de todo tipo están siendo rechazadas.