jose torres. Málaga
Un año y medio al frente de la Comisaría Local de Torremolinos y Benalmádena es suficiente para hacer un balance sobre la gestión que el Cuerpo Nacional de Policía ha realizado en materia de seguridad en estos dos municipios. Dos localidades importantísimas dentro de la franja turística de la Costa del Sol que pasan por un momento dulce en cuanto a los índices de delincuencia que se dan en otros puntos del Mediterráneo. Así lo explica el comisario jefe de esta comisaría, Javier Cano Seijo, un vallisoletano con 34 años de experiencia en el cuerpo.
Durante su carrera, cimentada fundamentalmente en Madrid, Cano ha trabajado en áreas como Seguridad Ciudadana, Estupefacientes, diferentes secciones de investigación y en un capítulo en el que insiste mucho durante la conversación: la prevención. En enero del año pasado, tras conocer la vacante en esta comisaría, se presentó a la oposición y consiguió el puesto en una tierra que le ha cautivado.
–¿Cómo ha sido la adaptación de un vallisoletano en la Costa del Sol?
–La adaptación ha sido muy buena, tanto a nivel personal como profesional. Me siento honrado y gustoso de trabajar para dos municipios tan importantes como Torremolinos y Benalmádena y por compartir mi trabajo con una gran plantilla de profesionales. La verdad es que es un privilegio trabajar con personas con la juventud y el talento que hay dentro de esta comisaría.
–¿Está contento con el número de agentes y los medios con los que cuenta para cubrir dos municipios tan destacados?
–Muy contento. Tenemos una gran plantilla cuantitativa y cualitativamente hablando. El número de agentes es importante hasta el punto de que somos la decimocuarta Comisaría Local de España en recursos humanos. Es verdad que, siendo una plantilla numerosa, siempre se puede ampliar la dotación de agentes. Por pedir que no quede. Sin embargo, y a pesar de ser dos municipios que requieren un gran movimiento operativo, no tenemos derecho a quejarnos viendo la situación en la que se encuentran otras plantillas. En cuanto a los medios también estamos muy satisfechos.
–¿Cómo ha evolucionado la seguridad en estos municipios en los últimos años?
–La evolución puede ser similar a la de otros municipios que han crecido mucho en los últimos tiempos. Históricamente habría que destacar la independencia de Torremolinos desde el punto de vista policial en el año 1983, antes incluso de su segregación como municipio tres años después. Entonces la presencia policial era mucho menor y afortunadamente las plantillas se han ido ampliando en función de su crecimiento. Tanto Torremolinos como Benalmádena han crecido mucho en tamaño y número de habitantes.
–¿Y cómo definiría la situación actual en materia de seguridad?
–Creemos que estamos bastante bien. Llevamos dos años a la baja en hechos delictivos graves. Este es un dato importante teniendo en cuenta que los delitos graves son los que más alarma social crean entre la ciudadanía. Repito, estamos bien pero seguimos trabajando para bajar el índice delincuencial en los dos municipios. En cuanto a las faltas, los datos tampoco son negativos, ya que el número es similar al obtenido en años anteriores. La seguridad total no existe.
–¿Se salen Torremolinos y Benalmádena del patrón de otras localidades de la Costa del Sol en cuanto al volumen o el tipo de delincuencia?
–No creo que sea objetivo comparar unos municipios con otros. Cada localidad tiene sus peculiaridades desde el punto de vista delincuencial. Sí tenemos una característica común y es que hablamos de ciudades eminentemente turísticas. En nuestro caso, cubrimos dos municipios que suman 180 hoteles con cerca de 40.000 camas. Torremolinos y Benalmádena tienen una población censada de 125.000 habitantes y una población flotante que casi duplica esa cifra. Y ahora, durante las fechas veraniegas, se alcanzará una población de casi medio millón de personas. Esto supone un gran movimiento de ciudadanos que hay que cubrir y se cubre.
–¿Y cómo se cubre?
–Pues con un principio fundamental cuando se habla de seguridad: la prevención. Prevenir el delito es la mejor inversión por que es lo más barato y lo más eficaz.
–¿Y cómo se previene?
–Con mayor presencia y más tiempo en la calle. Contamos con numerosos grupos de prevención, tanto de agentes uniformados como de paisanos. Además, la colaboración que tenemos con la Policía Local de los dos municipios es fundamental. Tenemos una reunión semanal para organizar dispositivos operativos comunes, sobre todo en materia de seguridad ciudadana.
–¿Dan muchos problemas los turistas?
–En absoluto. No dan más problemas que los españoles. El turismo es riqueza. Reunimos muchas nacionalidades y culturas que nos convierten en un núcleo muy cosmopolita y liberal que hay que preservar.
–¿Y se quejan de inseguridad?
–Tampoco es el caso. Nos consta que el turista tiene un buen concepto de la seguridad que hay en Torremolinos y Benalmádena. De hecho, estamos en contacto con organizaciones de ciudadanos de extranjeros que nos visitan y nos aseguran que están contentos con la seguridad que ofrecemos.
–¿Requiere esta situación ampliar la plantilla durante el verano?
–No exactamente. Nuestra comisaría ha aumentado la plantilla considerablemente durante el último año y hacemos frente a tanto volumen de ciudadanos. Sí es cierto que en ocasiones puntuales contamos con el apoyo de agentes de la Comisaría Provincial de Málaga.
–¿Se puede hablar de puntos calientes o zonas habitualmente conflictivas?
–No. Cada municipio, núcleo o barrio tiene sus propias características, por lo que no se puede señalar a ninguna zona concreta. No es sintomático. Cualquier lugar puede ser testigo de un hecho puntual, sea cual sea el delito que se cometa.
–¿Qué logros destacaría desde el punto de vista policial?
–Yo destacaría el trabajo diario de los agentes. Esa labor se ha traducido en la resolución de prácticamente todos los hechos graves que se han producido en nuestra demarcación y que en su día generaron cierta alarma social. Hablo, entre otros, del robo con incendio y tentativa de homicidio, de los atracos realizados en establecimientos de Benalmádena y Fuengirola, el caso de un homicidio cometido en la plaza Solymar en el año 2006 o el asesinato de un ciudadano colombiano que apareció descuartizado en una maleta. También hemos resuelto un reciente tiroteo entre ciudadanos marroquíes o intervenido cientos de kilos de hachís en los últimos meses.