ALFONSO VÁZQUEZ
Pocas familias de comerciantes hay en Málaga que no conozcan a Carlos Bentabol. De hecho, toda la provincia de Málaga está llena de sus creaciones, muchas de las cuales todavía pueden verse.
Nacido en 1931, hijo del conocido médico Gonzalo Bentabol, este artista polifacético, excelente pintor desde niño, iba para arquitecto pero los malos resultados en Matemáticas le llevaron, paradójicamente, por el camino del éxito. "Allí en Madrid hice un curso de decoración de cine, lo hacíamos por la tarde y noche los que estudiábamos Arquitectura". De paso, para sacarse "unos dinerillos", colaboraba en el montaje de los escaparates de Galerías Preciados.
A comienzos de los 60, Carlos Bentabol se casa con Enriqueta García Guerrero-Strachan y regresa a Málaga, convertido en decorador, una profesión poco conocida en la capital pero con un enorme futuro, aunque el decorador señala que no tuvo "mérito ninguno". Y, sin embargo, al joven le llovieron las ofertas. Las tiendas quisieron dejar los mostradores de mármol y madera y ofrecer una imagen más moderna.
"Mi primer encargo fue Espejo Hermanos y ya hice todas sus tiendas en un círculo de 200 metros", recuerda.
Hubo momentos en que el joven Carlos tenía calles enteras con todas las tiendas decoradas. La lista de comercios no cabe en esta página, aquí van algunos: Laymar, Pérez-Cea, Valero, Sublime, Genco, Juguetes Carrión, Álvarez Fonseca, Rodier, Tapicerías Gancedo...
Gran parte de los cines de Málaga también tuvieron su decoración. Los hermanos Moreno contaron con él para el más lujoso, el Astoria, y toda su red. "Fui a Barcelona a visitar cines, pedía permiso antes de que empezaran las películas, con una tarjeta de presentación, para sacar fotos", rememora.
También buscó inspiración para las tiendas malagueñas en París, donde no se perdía una feria de la construcción. Fue allí, precisamente, donde el manejo del francés de su mujer le sacó de un malentendido: el guardia de una tienda de alta costura quería quitarle la cámara pensando que estaba inmortalizando trajes. Por suerte, llegó un gendarme y puso las cosas en su sitio al ver que Carlos Bentabol era decorador, por cierto, presidente del Colegio de Decoradores de Andalucía.
Su obra se extendió por toda la provincia al hacerse cargo de la decoración de la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Suyo fue el trabajo en la Acera de la Marina y en la sede principal de la caja en la Avenida de Andalucía, obra del arquitecto Antonio Valero. De su extensa vida laboral, por cierto, no quiere olvidarse del trabajo de los carpinteros Gutiérrez Hermanos.
También trabajó decorando decenas de farmacias, consultas, perfumerías, compañías aéreas, y para la Seat, lo que le convirtió en un privilegiado. "Martín Almendro me dio uno de los dos 600 de prueba que había en Málaga. Por aquel entonces había una cola enorme, tardaban de 6 a 8 meses en venir a Málaga porque tenían que ir cuatro conductores en tren a recogerlos", cuenta.
Y mientras seguía con la decoración, sacándose en 1971 el graduado en Artes Aplicadas, también compaginó el trabajo con casas prefabricadas y consiguió de Estados Unidos, vía Gibraltar, los primeros ejemplos de ´pladur´ que llegaron a Málaga.
En la actualidad sigue trabajando y preparando casas prefabricadas, rodeado de hijos y nietos, algunos de los cuales han heredado el ´buen pincel´ del abuelo y ya realizan sus primeros dibujos. Carlos Bentabol, un trabajador incansable que por si no le bastara, decoró y llenó de magia y contenido el Museo de Artes Populares.