rocío p. llamas. Málaga
La playa, un bonito bronceado, un helado cuando aprieta el calor... pero para disfrutar algo hay que saber racionalizarlo. Con la llegada del buen tiempo el cuerpo experimenta nuevos cambios a los que debe adaptarse progresivamente. Por ello, los profesionales sanitarios advierten de que ni el ´cuerpo diez´ se consigue en una semana ni el moreno perfecto en dos días.
"Cada año indicamos las precauciones para tomar el sol, pero aún muchos jóvenes no son conscientes de las repercusiones a largo plazo y siguen aplicándose aceites corporales que aceleran estas consecuencias", explica el doctor Leandro Martínez, jefe de dermatología del hospital Xanit. Las horas más peligrosas para estar al sol abarcan de las 12.00 a las 17.00 y el nivel de protección de las cremas debe rondar entre 15 y 20. "Aquellas personas que tengan la piel clara deben usar una protección superior a 50", añade.
La alimentación también es básica. "Los alimentos naranjas como las zanahorias, la calabaza o la naranja son ricas en betacarotena y protegen contra los efectos de los rayos del sol", dice Margarita Souviron, homeópata y nutricionista.
"La gente debe concienciarse que echarse crema cuando ya te has quemado en la playa no sirve de nada; hay que echarse la crema 30 minutos antes de exponerse al solo y renovar la aplicación cada dos horas o cada vez que nos bañemos", determina. Los ojos suelen pasar desapercibidos en cuanto a protección, pero es necesario usar gafas de sol para prevenir problemas oculares como las cataratas. "También el uso de gorros y sombreros son imprescindibles, sobre todo para las personas que sufren alopecia", continua.
El principal problema a largo plazo es el cáncer de piel, pero ya a corto plazo se pueden producir quemaduras de segundo grado y un rápido envejecimiento de la piel, informa Martínez, que lamenta que las quemaduras solares no sean consideradas tan importantes como las producidas por otros agentes.
La Junta de Andalucía, dentro del Plan de Prevención contra los Efectos de las Altas Temperaturas (vigente hasta el 30 de septiembre), recuerda que la temperatura corporal de los niños se eleva más rápido ya que carecen de la suficiente capacidad de sudoración para eliminar el calor. Por ello, los padres tienen a su disposición unas alertas vía SMS, que pueden solicitar a través de Salud Responde, para estar informados de las previsiones de las temperaturas. "Es muy importante hidratarse continuamente en los meses de verano con una media de 1,5 litros al día; la gente que hace deporte debe optar además por bebidas isotónicas", explica Souviron. También hay que estar muy pendiente a la sudoración y, en el caso de los bebés, vigilar su actividad ya que la deshidratación provoca un nivel más bajo de actividad física. Además, las personas que padecen diabetes deben controlar sus niveles de azúcar: la descompensación lleva a la deshidratación.
Otro de los añadidos del periodo estival son los helados, tan demandados por los niños. Los padres deben racionar su consumo. "Refrescan mucho, sobre todo los de hielo porque aportan mucha agua pero hay que evitar aquellos que están elaborados con leche porque tienen muchas calorías, es como comer dulces fríos. Los diabéticos también deben prestar atención en aquellos helados que son etiquetados ´sin azúcar´ porque pueden contener glucosa en otros ingredientes", afirma.
Y para conseguir un cuerpo perfecto las ´dietas milagro´ no son el mejor aliado. "Hay que tener cuidado con eliminar algunos alimentos básicos y con los suplementos alimenticios porque no consiguen el resultado deseado y además tienen un efecto rebote", continúa la nutricionista. En ocasiones una dieta puede provocar riesgos en la salud de la persona.