rocío p. llamas. Málaga
Padecer una enfermedad de tal magnitud como es el cáncer no resulta acogedor para nadie, sin embargo las cosas siempre pueden ir a peor, como diría alguna famosa Ley de Murphy. Muchas familias sin recursos procedentes de otras provincias andaluzas o del norte más desfavorecido de África se enfrentan a complicadas situaciones cuando, una vez realizada la intervención quirúrgica, deben hacer frente a los tratamientos de quimioterapia o radioterapia, lo que conlleva permanecer en la provincia.
Una vez más, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Málaga pone a disposición de estas familias un apoyo fundamental, unos apartamentos donde podrán permanecer de manera completamente gratuita mientras dure el tratamiento contra la enfermedad.
Ayer, la concejal de Bienestar Social del Ayuntamiento de Málaga, Mariví Romero, visitó por primera vez el bloque ubicado en la calle Capuchinos y que lleva funcionando desde el pasado mes de septiembre. "La labor de la asociación es impresionante a nivel asistencial para atender a aquellas familias que no pueden hacer frente a unos gastos de residencia en la provincia", destacó Romero, quien añadió que el área se encargó de amueblar los ocho pisos de este bloque de viviendas.
"Este bloque nos llegó gracias a la generosa donación de un matrimonio malagueño, Alejandro y Adoración, y sirvió para cubrir la demanda que en ocasiones se desbordaba", confirmó el presidente provincial de AECC, José Antonio Portillo.
Equipados. Los pisos presentan todo el equipamiento necesario para llevar una vida normalizada: menaje, camas y cocina, entre otros servicios como la limpieza de los apartamentos. "El tiempo de rotación en cada piso es variable ya que depende de la duración del tratamiento de cada paciente", afirmó Portillo.
En total, AECC cuenta con dos pisos para adultos frente al Hospital Carlos Haya, dos más para menores frente al Hospital Materno Infantil y uno con la Fundación César Scariolo. A éstos hay que unir los siete apartamentos de la calle Capuchinos, ya que uno de ellos fue habilitado como taller de manualidades.
Actualmente este bloque de pisos se encuentra ocupado por tres familias, dos de ellas de origen marroquí y una procedente de Jaén. Khadija es una de las ocupantes de uno de los apartamentos, debido a que a su hija Miriam de 30 años y embarazada le fue diagnosticado un cáncer de colon. El pasado febrero le fue practicada una cesárea para posteriormente ser operada de la enfermedad. "Cuando le diagnosticaron la enfermedad mi hija estaba en trámites de separación y gracias a la asistenta social del hospital nos pusimos en contacto con la asociación. Gracias a ellos tenemos un piso para estar bien físicamente y que mi hija pueda descansar tras el tratamiento", añadió Khadija.