JOSÉ VICENTE RODRÍGUEZ. MÁLAGA
Más de 70.000 trabajadores del sector de la construcción están llamados hoy a secundar una huelga convocada por los sindicatos CCOO y UGT en protesta por el desacuerdo con los empresarios en torno a la revisión de las tablas salariales para este año 2009. La intención de los sindicatos es paralizar las tres grandes obras públicas que hay ahora mismo en la provincia –metro, hiperronda y Aeropuerto–, además de los más de mil tajos privados que se calcula que puede haber activos. La huelga está convocada en todas las provincias andaluzas –donde hay 285.000 trabajadores–, a excepción de Huelva, que ya llegó a un acuerdo.
El secretario general del sindicato de Construcción, Madera y Afines de CCOO de Málaga, Alfonso Galisteo, señaló que la idea de centrar los esfuerzos en la obra pública es para dar "un toque de atención" a las administraciones, ya que los sindicatos entienden que no están demasiado implicadas en la resolución del conflicto. Además, apuntan que es en estas obras donde "fundamentalmente se ha observado el incumplimiento del convenio en materia laboral y de calendario". La tercera razón es meramente numérica: ahora mismo estas obras son el gran exponente del sector en Málaga, al concentrar a cerca del 20% de los trabajadores en activo.
"La obra privada ha bajado mucho. Si antes había entre 3.000 y 4.000 tajos en Málaga ahora puede haber poco más de un millar. En cualquier caso, también vamos a estar muy atentos a estas obras, con piquetes informativos en Málaga capita, la zona de Marbella y San Pedro Alcántara, Rincón de la Victoria y la Axarquía", apuntó Galisteo.
Sin acuerdo. El bajón de actividad es palpable, y viene ratificado con los datos que se manejan de empresas en el sector, aunque sean oficiosos. Si en los años del ´boom´ inmobiliario y constructor se hablaba de hasta 12.000 firmas en Málaga y la Costa del Sol, ahora las previsiones más optimistas hablan de menos de 5.000, según CCOO.
Los sindicatos afirman que hasta el último momento han tratado de llegar a un acuerdo con los empresarios –en este caso la ACP de Málaga–, aunque la gran diferencia de posturas no lo ha hecho posible. Y es que los sindicatos exigen a la patronal una subida salarial de un 3,5% (2% de IPC previsto +1,5 puntos), algo que entienden que viene impuesto por el convenio vigente y que, añaden, ya ha sido aplicado en 39 de las 52 provincias españolas. Galisteo dijo que la actitud de los empresarios sólo conducirá a "incrementar la conflictividad laboral" y les exigió que "arrimen el hombro y asuman la responsabilidad que les corresponde para afrontar la crisis".
Los empresarios, por su parte, insisten en que la petición de un 3,5% de subida para este año es descabellada, y más teniendo en cuenta que el IPC, a estas alturas de año, está en el -1%, por lo que no se cumplirá ese 2% de objetivo que pregonan. La gerente de la ACP, Violeta Aragón, vaticinó un bajo seguimiento y manifestó su deseo de que "se deje trabajar libremente a quien quiera hacerlo".