M. Ferrary. Málaga
El estreno el lunes del sistema de control del acceso al Centro Histórico fue sobre ruedas. El segundo día no todo funcionó como debiera. Al menos para un coche que se encontró elevado por el pivote situado a la entrada de la calle Sancha de Lara, ya que intentó pasar justo en el momento en que estaba levantándose.
Todavía quedan algunos días para que los conductores se habitúen al sistema de los bolardos retráctiles. La impaciencia puede jugar malas pasadas, ya que estos pivotes sólo franquean a un coche a la vez y, si alguien intenta forzar el paso, se puede encontrar con la desagradable sorpresa de que reciba un golpe en los bajos del vehículo.
Eso ocurrió ayer por la tarde, justo a la entrada de la calle Sancha de Lara. Un conductor intentó pasar en el peor momento y el bolardo le rompió parte del sistema del radiador. El susto que se llevó fue notable y la calle quedó cerrada momentáneamente al bloquear el coche el acceso a esta vía. Éste fue el principal incidente de un novedoso sistema que se implantó el lunes pasado.
Los operarios encargados de ajustar el sistema acudieron a ayudar al conductor, que tuvo que retirar como pudo su vehículo averiado, mientras que el sistema de los pivotes continuó como si no hubiese pasado nada.
Este hecho muestra la falta de conocimiento de este sistema por algunos de los conductores. Sin embargo, también se detectaron algunos desajustes. Uno de los más curiosos fue que los lectores de matrículas fueron incapaces de leer las placas cuando recibían la luz del sol de forma directa. Al ser reflectantes, ´cegaban´ el sistema e impedían que se reconociera el número.
Más de uno tuvo que acudir al interfono para que le franquearan el paso a determinadas horas en las que el reflejo jugaba esta mala pasada al sistema. Eso sí, había que actuar rápido e intentar no bajarse del coche para no quedarse a mitad de camino y recibir el golpe del pivote en cuestión.
No obstante, no fueron problemas de mucha importancia y los operarios encargados de la instalación del sistema de control del acceso atendieron durante la jornada el material, para ajustarlo y afinar su puesta a punto.
En algunos casos incluso gestionaron la salida de algún coche, como ocurrió en la calle Cisneros, donde un vehículo que salió de la calle Camas se encontró con el paso bloqueado porque el lector de matrículas estaba más atrás y no había pasado por él. Así que tuvo que dar marcha atrás, hasta la calle Fajardo.