ALFONSO VÁZQUEZ
La guerra de Melilla trajo al cordobés de Palma del Río Eloy Angulo Morales al Hospital Civil de Málaga allá por 1927. Al licenciarse del Ejército, este empleado de la confitería La Campana de Sevilla abrió negocio en Málaga, acompañado de su mujer, cajera del establecimiento.
En 1931 nació en la calle Andalucía ´Dulces Angulo´ y dos años más tarde se trasladaba a una casa en la Colonia de San Eugenio, muy cerca de la plaza de Bailén. "Don Eugenio, el dueño de la colonia te daba el solar y los materiales y tenías que hacer la casa, por la que luego pagabas un alquiler", recuerda Eloy Angulo, hijo, nacido en 1936 en esa casa, cuya planta baja se convirtió en el primer obrador de la capital. "Hoy en Málaga somos los más antiguos, estamos a punto de cumplir 80 años", recuerda.
Elías Angulo tiene hoy 73 años y desde los 13 ha estado ligado al negocio a tiempo completo. "Yo estuve en el colegio de los Maristas, en la plaza de San Francisco, pero mi padre cayó malo y mi madre no podía sola con el negocio, así que me quitaron del colegio", explica.
Por su trabajo, Elías ha estado acostumbrado a levantarse a diario a las 5 de la mañana, "y luego no se sabía cuando terminabas, a las 7, las 8 ó las 9 de la noche". Por esta empresa familiar ha pasado "medio barrio de la Trinidad", en su mayoría mujeres, y más de una vez, las madres pedían que sus hijos entraran en Dulces Angulo a trabajar, "sin cobrar nada, para que aprendieran".
De los años 40, tiempos complicados "por la cuestión del hambre", recuerda que el negocio sacaba tres o cuatro productos: tortas y magdalenas sobre todo. ´Dulces Angulo´ también ha sido conocido por los cortadillos de polvorón y cabello de ángel, pero quizás uno de sus dules estrella sea sin duda el rosco de vino de Málaga, surgido en este obrador trinitario en los años 40.
"Parece ser que lo hizo un maestro que teníamos nosotros aquí. Primero se hacía sin envolver y luego ya envuelto", destaca.
Se vende en Navidad y llaman la atención las cifras de venta: "En Málaga vendemos unos 100 kilos de roscos de vino, mientras en Barcelona se pueden vender 50.000".
Dulces Angulo tiene además un rosco de vino especial para Marruecos, país en el que vende mucho. "Es un rosco de vino al estilo árabe: en lugar de vino se le cambia por leche y la manteca de cerdo se sustituye por margarina vegetal", cuenta. Este rosco árabe empieza a comercializarse en estas fechas, en lugar de esperar a Navidad.
Desde fecha muy temprana, el obrador se fue industrializando, lo que le ha permitido distribuir sus productos tradicionales por toda España. En la actualidad mantiene unos 70 trabajadores y como explica Eloy Angulo, le gustaría celebrar el 80 aniversario del negocio. Una cosa está clara: los hijos de este afable malagueño ya están al frente y esta empresa que nació en la Trinidad dando empleo y oportunidades al barrio bien puede cumplir el siglo con paciencia e ilusión.