Alfonso vázquez. Málaga
El solar abandonado lleva a los vecinos de la calle Coto de Doñana, en el barrio de la Victoria, por el camino de la amargura.
Doña Dolores Cordón, de 81 años, operada seis veces de cadera, es la principal sufridora del solar abandonado que tiene justo enfrente, a la altura de su casa, el número 15 de Coto de Doñana. A la espera de una nueva operación, tiene que vivir en su casa de 40 metros cuadrados, que comparte con un hijo, cerrada a cal y canto. En cuanto sale a la calle a tomar el fresco, empiezan los problemas. "Fui al médico por una picadura que me produjo una pompa en la pierna", cuenta, mientras muestra la marca que le que dejó el insecto. En el interior de su casa, cuenta su hija María Dolores Espejo, "hay que estar todo el día echando zotal".
El solar tapiado, que hace esquina con la calle Vital Aza, se ha convertido en un vertedero presidido por un gran árbol "que no hace más que crecer y cualquier día se viene abajo", destaca Daniel Espejo, hijo de Dolores, que señala que está lleno "de mosquitos y ratas, que salen por un agujero". Además, al ser una calle tan frecuentada por perros, también han aparecido pulgas.
En el interior de la vivienda de Dolores, el ambiente es irrespirable, y eso que su hija acaba de fregar y limpiar toda la casa. El ´spray´ anti mosquitos tiene que usarlo todo el día y a la hora de colgar la ropa, debe cubrirla con una sábana.
Además, en la casa que da a la parte posterior del solar, el número 14 de la calle Vital Aza, Cristina Gómez, una joven inquilina, explica que la tiene llena de cucarachas. "Estoy harta de usar el ´cucal´", critica.
Por cierto que como Dolores Cordón tiene una pensión que no llega a 400 euros y paga un alquiler de 250, son los propios vecinos los que reúnen dinero para poder comprarle los insecticidas y desinfectantes.
Pero los problemas del solar no acaban aquí: son muchas las personas que aprovechan la suciedad del terreno para seguir lanzando bolsas de basura, mientras las raíces del árbol están levantando la solería de la casa vecina, en la calle Coto de Doñana.
La indignación de los vecinos se palpa en la calle. Daniel Espejo señala que el concejal del distrito Centro, que hace unos días entregó las llaves de unas viviendas municipales en esta calle, "ya conoce cuál es el problema", mientras destaca que personal de Medio Ambiente también se ha pasado por el solar. "Pero no han hecho nada".
Las molestias también llegan a la calle Ana Bernal, junto a Lagunillas. Una ventana del piso de Josefa González da al solar. "Y he estado un día lleno de picaduras. Eso está lleno de unos mosquitos que son distintos y además el árbol echa unas raíces que ya están fuera".
Los vecinos lo tienen claro: "El Ayuntamiento tiene que limpiar el solar y cortar el árbol" o en caso de localizar al propietario, obligar al este a acabar con la acumulación de suciedad y el árbol. "Tengo miedo de que me caiga una rama", dice Dolores.