Ramón Gómez Villares es abogado desde hace 35 años. Su firma posee despachos en Málaga, Marbella y Torre del Mar. Fue profesor de la escuela de práctica jurídica y diputado tercero del Colegio entre 1992 y 1997. Es el aspirante.
–¿Qué ha aportado usted a la abogacía?
–Tras más de 35 años de ejercicio es difícil resumirlo en una frase. Acaso el haber intentado defender con honestidad los intereses que me han sido encomendados y el haber tenido la oportunidad de trabajar con grandes compañeros, de los que he aprendido todo cuanto sé de la profesión.
–¿Por qué decidió presentarse?
–Después de tantos años de ejercicio, tengo la ilusión de devolver a mi Colegio, a la toga que con tanto orgullo he llevado y a mis compañeros, parte de lo mucho que todos ellos me han dado. También ha pesado mucho en mi decisión la necesidad de dar un giro en el rumbo que lleva el Colegio porque aunque a Manuel Camas lo apoyé decididamente en los anteriores comicios, es tiempo ahora de cambiar las cosas.
–Defínase como candidato...
–No albergo ninguna ambición personal sino el deseo de servir a mi profesión. Puedo decirle que siempre he sido un luchador y así seguiré. Ahora, al servicio de mi Colegio. Mi equipo es paritario, hay compañeros de toda la provincia, y mezcla de experiencia y juventud, equilibrio entre los más veteranos y los jóvenes a quienes corresponderá trabajar por el futuro de nuestra actividad. Puedo asegurarle que en mi equipo hay debate, es un equipo uniforme, pero no uniformado.
–Explique alguna de sus propuestas...
–Puedo anticipar que el proyecto implica un nuevo estilo de gobierno para conseguir un Colegio útil, que defienda la dignidad de la profesión de forma activa, es decir, un Colegio que vaya por delante de las necesidades de sus colegiados, y no al revés. Asumo el compromiso de no presentarme a la reelección, caso de gozar de la confianza de los compañeros y ser elegido decano. En mi decisión de ser candidato no anida la idea de obtener réditos de ninguna clase. No habrá carrera personal ni política. Creo que ningún proyecto justificaría ser candidato de nuevo. Creo en los buenos proyectos, y si el mío lo fuera, le aseguro que cualquier compañero podrá continuarlo. No habrá modos y formas de hacer de los políticos. Propondré un cambio de nuestro estatuto, que obligue a dimitir de la junta, con una antelación de varios meses, a quien desee presentarse a la reelección. Y jamás haré coincidir nuestro Congreso de la abogacía con las elecciones. Cuidaré la estética. Se lo aseguro.