josé antonio sau. Málaga
La Fiscalía de Málaga solicita dieciséis años de prisión para cada uno de los dos acusados de matar al vigilante de una gasolinera de Cártama a la que habían acudido a robar. Le pusieron una manta en la cabeza, se la ataron con un cable y lo golpearon hasta que dejó de respirar. La acusación particular, representada por el letrado José Manuel García Baeza, solicita 20 y 22 años de cárcel, respectivamente, al entender que existen diversas agravantes.
Según consta en el escrito de acusación, "el 24 de septiembre de 2007, sobre las 4.15 horas, los acusados, con ánimo de ilícito lucro, fueron en un vehículo conducido por S. M. J. a la gasolinera ´Europa´ de Cártama, ubicada en el kilómetro 50 de la carretera que une la capital con Campillos, con el propósito de apoderarse del dinero que encontraran en el interior de la tienda y la cafetería de dicha estación de servicio".
En la misma, realizaba tareas de vigilante nocturno desde las 23.00 horas del día anterior José G. G., de 63 años entonces, casado y con tres hijos. Éste se encontraba sentado en el porche exterior de la cafetería y "fue abordado por detrás, echando el otro acusado, A. J. D. J., una manta sobre el guarda mientras S. M. J. le ataba con un cable de la luz alrededor del cuerpo, golpeándole hasta que dejó de moverse, vomitando A. J. D. J. sobre dicha prenda por el esfuerzo realizado", relata el fiscal.
Una vez inmovilizado, S. M. J. arrancó la reja de una ventana del local y penetró en su interior, siguiéndole su compinche. Éste arrancó de la pared una máquina de cambio de moneda, tasada en 700 euros, que, por cierto, contenía 1.000 en su interior. Los daños, según el acusador público, han sido tasados en 262 euros. También forzaron supuestamente una máquina recreativa. Los daños han sido tasados en 205 euros.
"Acto seguido, ambos se marcharon en el vehículo de S. M. J, hasta un carril terrizo de Santa Rosalía, donde ambos se repartieron el dinero de la caja de cambio, dejándola allí tirada. A. J. D. J. se quedó 190 euros y su compañero, el resto", concluye el fiscal.
Así, dejaron al vigilante nocturno "con lesiones traumáticas a nivel craneal y en el hemitórax izquierdo, en el suelo exterior atado y con las mantas sobre la cabeza. Éste falleció por una anoxia tisular, agravada por un carcinoma de laringe previo que le obstruía el paso del aire", señala el representante del ministerio fiscal.
El cadáver fue descubierto a las 6.50 horas por la hija del dueño de la gasolinera. Ambos están acusados de un delito de robo con violencia y otro de homicidio. Por el primero se piden cuatro años y doce por el segundo. Además, el fiscal pide que indemnicen en 150.000 euros a los herederos del finado.
La acusación particular coincide básicamente con el fiscal en el relato de hechos, aunque aumenta la petición de penas para los acusados al considerar la existencia de diversos agravantes: nocturnidad, despoblado, disfraz y reincidencia.
Durante la instrucción, la juez consideraba los hechos como un delito de homicidio imprudente, es decir, creía que los acusados no tenían intención de provocar la muerte, ya que ésta se produjo debido al carcinoma de laringe que padecía el vigilante, en esas fechas no detectado. Sin embargo, el abogado de la familia, José Manuel García Baeza, pidió que fueran juzgados por homicidio (mucha más pena de cárcel), al entender que esta lesión no tuvo nada que ver, dándole finalmente la razón la Audiencia Provincial. A su solicitud se unió la Fiscalía, tal y como adelantó La Opinión de Málaga en su día.
Los acusados tienen 32 y 28 años respectivamente. Recientemente, la Audiencia les prorrogó el periodo de prisión preventiva.