LUCAS MARTÍN. MÁLAGA
A pesar de que la parte más virulenta de la crisis ya ha sido superada, Málaga continúa padeciendo sus estragos a un ritmo que aún está demasiado lejos de los patrones que definen a una sociedad sana y solvente. El paro prosigue en cifras abultadas en el conjunto de la provincia, pero también lo hace en su discriminación por municipio. En los últimos doce meses, un total de 36 localidades, entre ellas Marbella y Estepona, han elevado su tasa de desempleo en más de treinta puntos. Una cifra que, si bien está lejos de las dolorosas marcas del pasado año, deja a numerosas poblaciones con una subida de más del cien por cien en lo que respecta a septiembre de 2007.
Es el caso de Cútar y Ojén, que acumulan un incremento del 300 y el 176 por cien en tan sólo veinticuatro meses, pero también de términos aparentemente más diversificados como Ronda o Marbella, que lastran ya una subida del 80 y el 83,3 por ciento en ese periodo. La capital, según los datos correspondiente al pasado septiembre, facilitados por el Servicio Andaluz de Empleo, cuenta con 63.926 desempleados y un crecimiento del paro del 24,7 por ciento en el último año.
Durante 2008, el avance del desempleo fue aún más vehemente. Dos semestres bastaron para elevar en más cincuenta puntos la tasa de medio centenar de localidades y 27 de ellas situaron su subida en niveles superiores a los setenta puntos. En esta ocasión, de acuerdo con las mismas fuentes, únicamente siete municipios experimentan aumentos que rebasan el cincuenta por ciento. Entre todos ellos, destacan Pujerra, que en 2008 fue de los pocos términos en los que no se notó el desempleo y que en los últimos doce meses ha incrementado su cifra de parados en un 68 por ciento.
La subida ha sido implacable en la mayoría de las localidades, a excepción de nueve, Árchez, Atajate, Benaoján, Canillas de Albaida, Gaucín, Genalguacil, Cuevas del Becerro, Montejaque y Salares, que han logrado reducir su tasa, si bien a costa de un número bruto de contrataciones bastante reducido. Las razones apuntan a la inversión de los planes de fomento del empleo, entre ellos el fondo estatal, que se ha visto redoblado por el esfuerzo municipal en algunas localidades.
Mención aparte merecen los municipios con mayor población de la provincia, que no acaban de dejar atrás la pesadilla de la depresión económica. Ninguno de ellos ha logrado saldar los últimos doce meses con un incremento inferior a los veinte puntos, lo que sumado al brutal deterioro del mercado de 2008 permite hablar de una nueva coyuntura económica.
La situación que atraviesa la provincia se nota, incluso, en la futilidad de las recetas antiguas y las estrategias de redención tradicionales. La llegada del verano no se ha correspondido esta vez con un descenso notable del paro. Ni siquiera en los municipios turísticos. Benalmádena, sin ir más lejos, apenas logró rebajar el desempleo en un centenar de personas en el inicio de la temporada alta y agosto no fue, ni mucho menos, providencial. La prueba está en que localidades como Marbella zanjaron el pasado mes de septiembre con un número de desempleados bastante más elevado que el de mayo o junio.
Los números hablan sin necesidad de fórmulas ni sacudidas. Alhaurín El Grande y Alhaurín de la Torre arrastran un crecimiento del paro de más de 120 puntos en dos años y Fuengirola se queda en un 76,87 por ciento.