FRANCISCO M. PASTOR
El de ayer fue un día triste para el sector turístico de la Costa del Sol. Aunque estaba anunciado desde hace meses, ayer salió del Aeropuerto de Málaga el último vuelo de Delta Air Lines con destino directo a Nueva York. Perder la conexión con la Gran Manzana es perder mucho más que un vuelo. Es cerrarnos las puertas en un mercado tan importante como el de Estados Unidos. Y en este mercado llevamos ya muchos años de retraso. Tantos que los países del Caribe y de Iberoamérica nos están ganando la batalla. Partiendo de la base de que la compañía nos ha tomado el pelo, como ya hemos dicho aquí en más de una ocasión, quizá haya llegado la hora de hacer algo de autocrítica. El Patronato de Turismo de la Costa del Sol, desde aquellos lejanos tiempos en que estuvo presidido por Antonio Maldonado, ha trabajado mucho para que nuestra provincia estuviera unida con los principales aeropuertos de Norteamérica. Todos los consejeros de Turismo de la Junta de Andalucía se han embarcado en importantes campañas de promoción en Estados Unidos (Antonio Ortega montó aquella acción en casa de Antonio Banderas en Los Ángeles que tanto dio que hablar, Paulino Plata y Sergio Moreno estuvieron varias veces en Washington y Nueva York y cerraron el acuerdo con Delta, a Luciano Alonso le tocó inaugurar el primer vuelo y, por tanto, organizó una importante campaña en la ciudad de los rascacielos…). Pero todos se han dado se bruces con lo mismo: si no tenemos conexiones aeroportuarias, los turistas estadounidenses no vendrán. Es así de claro. Conocemos de sobra las negociaciones que la Junta de Andalucía está llevando a cabo con otras compañías para que Málaga recupere más pronto que tarde este vuelo, pero es posible que haya que hacerlo de forma bien diferente a las anteriores. Ese vuelo es importante. Es imprescindible para nuestro turismo. Mientras tanto, y a pesar de que la compañía ha justificado su decisión en motivos estratégicos y operativos, aquí quedan los fríos datos: una ocupación media del 78% en un total de 119 vuelos y más de 16.000 pasajeros procedentes del aeropuerto John Fitzgerald Kennedy.
Cambio de actitud
El delegado provincial de Cultura de la Junta de Andalucía, Manuel Jesús García, confió en que el proyecto del hotel diseñado por el arquitecto Rafael Moneo en la capital salga adelante, para lo que está en conversaciones con la impulsora del mismo, Promociones Braser, para seguir avanzando y poder otorgar la resolución favorable al mismo. Así, García señaló ayer que, aunque el principal escollo sigue siendo la altura del edificio, se está buscando "un punto de equilibrio", ya que se trata de un proyecto "empresarial y turístico generador de empleo, además de transformador de ese espacio urbano", en la calle Hoyo de Esparteros del centro de la capital. Pues no está mal que al menos el Gobierno andaluz haya decidido negociar con la empresa, que hasta ahora sólo se había encontrado con la negativa más absoluta. Al final, por un motivo u otro, Málaga capital sigue sin tener un hotel de cinco estrellas. fmpastor@epi.es