JOSÉ A. SAU. MÁLAGA
La Sala del Jurado, que acogerá el juicio de ´Malaya´, es ahora, tras su reforma, mucho más grande. Eso sí, a costa de dejar un minúsculo pasillo de entrada a la estancia. Un avezado observador comparó la larga cola formada por abogados y periodistas, que se creó poco antes de la primera vista de apelación, con la entrada a las duchas de un campo de concentración. El gris del recibidor tampoco ayuda mucho y agobia un poco. El salón de actos sirvió para acoger a los periodistas audiovisuales, que hicieron su trabajo cómodamente. Dentro, hay sitio de sobra para los 103 imputados y sus defensores. Para el fiscal y para las acusaciones. Los particulares, sin embargo, tendrán que batirse en duelo para ocupar algunas de las escasas sillas destinadas a ellos. ¿No debería tener la ciudadanía el sitio preferente? Ahorrar en estos lances puede tener consecuencias. El reto, sin embargo, será el juicio: las necesidades se multiplicarán por cinco o por seis. Una construcción desmontable quizás hubiera sido más acertada.
De la entrada independiente a la estancia, nada de nada. A ver cómo entran todos los que vayan al plenario y la miríada de particulares que cada día acude al inmueble para resolver sus asuntos.
Fuera de la Ciudad de la Justicia, varias unidades móviles transmitían para el país el primer asalto de ´Malaya´. Hasta el día 30, habrá numerosas apelaciones contra el auto de procesamiento. José Aníbal Álvarez, abogado de Roca, hizo una locución precisa y llena de reproches a Miguel Ángel Torres. Ayer, el granadino notaría cómo se le calentaron las orejas. Los abogados creen que se ha corrido mucho.
José Manuel Vázquez, letrado del ex edil Pedro Pérez, alias ´Chotis´, sacó el tema de los acrónimos: en casi todos los casos, las iniciales coinciden con el nombre del imputado; pero en el del andalucista, su acrónimo se refiere al mote con el que se le conoce desde que jugaba al baloncesto en Marbella. Ayer sólo intervinieron nueve letrados, pero más de una veintena acudió a seguir las reflexiones de su compañeros. Leopoldo Barrantes, ex secretario del Ayuntamiento, fue el único procesado que acudió al edificio judicial. También se encontraba entre el público Rocío Amigo, la letrada de Julián Muñoz en tantas y tantas batallas urbanísticas. El gerente de la Ciudad de la Justicia, Antonio Moreno, se paseaba nerviosamente mientras hablaba por el móvil; Aurora Santos, ex delegada de Justicia de la Junta de Andalucía, forma parte del tribunal que preside José Godino.
El abogado de la Agencia Tributaria, por cierto, se retiró casi al inicio de la vista, que duró alrededor de cuatro horas y media. Si no se habla de números... Los letrados de la Junta y del Ayuntamiento asistieron impávidos a los distintos discursos de las defensas. Algunos de gran altura jurídica, a pesar de que todos venían a decir lo mismo: que todo se hizo mal desde el principio.
La papeleta del tribunal es de órdago: la causa ya tiene 48.000 folios y 151 tomos. Y la idea es que el juicio empiece en marzo. Algo imposible para los defensores. Luna llegó a decir que debía bailarse a ritmo de vals y no de rap. Mientras uno de los letrados hablaba de "un canto al sol", sonó desde las entrañas de un móvil el Himno de España. Y otro letrado se cabreó por haber conocido a través de este periódico las cifras supuestamente blanqueadas. El fiscal Juan Carlos López Caballero hablará el último. El día 30. En esa jornada habrán bajado las temperaturas. Probablemente, en la Sala del Jurado habrá viento huracanado.