javier garcía recio. Málaga
El bebé ucraniano que murió el pasado viernes 24 de octubre a causa de diversas lesiones cerebrales producto de los malos tratos recibido presuntamente de sus progenitores fue enterrado al mediodía de ayer en el cementerio de Parcemasa de la capital, según confirmó su gerente, Rafael Tovar.
El pequeño fue enterrado en presencia de una de sus abuelas, que vive en la barriada de El Palo y ha pedido la custodia del hermano mellizo, y de un pequeño grupo de vecinos y conocidos de la familia. El entierro ha tardado una semana en efectuarse desde que murió el bebé ya que ha habido que esperar la autorización del juez que se ha hecho cargo del caso.
Además, como ha sido un entierro de beneficencia, ha habido que esperar a que los servicios sociales del Ayuntamiento realicen un informe pertinente.
Los hechos que condujeron a la muerte del bebé se remontan al pasado jueves 23 de octubre, cuando el menor fallecido y su hermano mellizo fueron ingresados en el hospital Materno Infantil de la capital malagueña.
Uno de los hermanos había ingresado en estado de coma y apenas aguantó un día en la Unidad de Vigilancia Intensiva (UVI) Pediátrica y falleció el viernes ya que no pudo recuperarse de las lesiones que presentaba, especialmente cerebrales.
Aviso a la Policía. El pediatra que los atendió observó numerosos hematomas en ambos menores, por lo que dio aviso inmediatamente a la Policía Local de Málaga, que esa misma noche procedió al arresto de los padres, de nacionalidad ucraniana. Finalmente, fueron enviados a la prisión. El padre tiene 23 años de edad y la madre, 20.
Mientras tanto, el segundo bebé, mellizo del fallecido, permanece estable, ingresado en el Materno Infantil, y recuperándose de las lesiones recibidas.