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ignacio a. castillo. Málaga
Entre los cuatro más veteranos suman 159 años de servicio a la docencia. Miles de alumnos han pasado por sus aulas. Han vivido en primera persona hasta cinco leyes educativas distintas, las últimas en apenas dos décadas y cómo han cambiado las relaciones con los alumnos y sus familias, la educación, la integración de las lenguas extranjeras en el currículum o la llegada de las nuevas tecnologías. Un último grito al que también han sabido adaptarse.
Y no pierden la ilusión por enseñar, por saberse partícipes decisivos de la formación de los ciudadanos del mañana. El más joven, por su parte, también ha tenido tiempo de sobra para aprender el oficio.
Han sido testigos de la escuela de ayer. Y coprotagonistas de la de hoy. Andrés Pérez Olmedo, por ejemplo, empezó a dar clases hace 43 años y hoy es el director decano de los colegios malagueños. Recuerda cómo su primer destino fue en Alhaurín de la Torre, "cuando tenía 18 años y un aula a mi cargo llena de alumnos sólo dos años menores que yo". Y presume de que en su dilatada carrera, "ningún niño me ha tomado aún el pelo". En la actualidad es director del CEIP Giner de los Ríos.
Para todos, ser maestro es algo más que ganarse la vida. "Quien elige esta profesión lo hace por vocación y porque le gusta el trato con los chavales, enseñarles y colaborar con ellos", añade José Luis García Guillén, director del CEIP Virgen de Belén. 38 años de carrera avalan estas palabras que reclaman, a su vez, mayor respeto hacia los profesores. Respeto que se ha ido perdiendo hasta límites insospechados. "Tenemos que asumir la responsabilidad educacional de los alumnos, no sólo la docente. Las familias delegan esta función en los profesores pero luego ponen en duda nuestra labor", se lamenta.
Habla, sin duda, del elevado número de horas que un pequeño puede pasar en el colegio, desde las siete y media de la mañana hasta las siete de la tarde. Desde que empieza el aula matinal hasta que acaba las actividades extraescolares. En el colegio pueden pasar once horas días, alejados de sus padres, que tienen que trabajar. Y esa situación, se nota. Pero lo impone la sociedad.
¿Y las familias? Ellas sí que han cambiado. Teresa Mancera, del CEIP Doctor Fleming, cree que existe una gran confusión social. "Detrás de un niño problemático, la mayoría de las veces, hay unos padres con problemas". Cuando se llama a los padres, no acuden a las tutorías. "Bueno, vienen los que no hace falta, los padres de los niños que van bien y si van bien, entre otras cosas, es porque sus familias se interesan por ellos", añade.
¿Pero, qué parte de culpa puede tener el profesor también en estos cambios? "Yo tenía un compañero que querían que sus alumnos le llamaran Curro. Ya verás por dónde te va a salir, le dije", recuerda Pérez. Hay maestros que quieren mantener una relación muy próxima con los escolares, demasiado, tanto que puede llegar a confundirles. "Yo quería ser así, pero a los diez minutos de mi primera clase me di cuenta de que tenía que saber mantener mi autoridad. De verdad que sólo me hicieron falta diez minutos", recuerda David Sevilla, que pese a su juventud, es ya director del CEIP Félix Revello de Toro.
Metodología. Más allá de las relaciones entre los profesores, sus alumnos y sus padres, las cosas han cambiado mucho en el aula. La ratio. Ahora se establece un máximo de 25 alumnos por profesor y hace tres décadas se superaba ampliamente la treintena (cuando no la cuarentena). La educación es obligatoria hasta los 16 años, con todo lo que eso puede conllevar. La metodología también es diferente. "Antes la enseñanza era más dirigida, se estimulaba más la memoria del alumno. Hemos pasado de enseñar conocimiento, a intentar que los alumnos aprendan a aprender y lo que tenemos que hacer ahora es educar en valores", resume Sebastián Pastor, profesor del IES Mare Nostrum, un repaso que viene a recordar cómo, en los últimos años, se ha pasado de la EGB, a la LODE, la LOGSE, la LOPEGCE, la LOCE y la actual LOE. Cinco leyes distintas que ponen en evidencia la necesidad de establecer un pacto por la educación.
"La educación no puede tener colores políticos", sostienen José Luis García Guillén y Teresa Mancera, y reclaman a los políticos que consulten a los "que sabemos de esto". "Las leyes las suelen redactar guiados por los consejos de catedráticos que saben mucho pero que hace años que no pisan un aula", agrega Sebastián Pastor. "Todos sabíamos que la LOGSE iba a ser un fracaso", insiste Mancera, que considera que los resultados están demostrando que sería necesario volver a aplicar sistemas educativos que hoy pueden considerarse antiguos.
Los valores no existen. La cultura del esfuerzo ha desaparecido, como la responsabilidad. "Y la escuela es un reflejo de la sociedad", según Andrés Pérez, que asegura que si no mantuviera la misma ilusión del primer día, "me habría borrado hace tiempo, porque yo podría estar jubilado ya", concluye.
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Los autores de las instantáneas premiadas podrán recoger sus premios el próximo martes, en la sede de La Opinión de Málaga. Especial Festival de Cine de Málaga

Alfonso García-Rabadán Gascón, abogado multidisciplinar y procesalista en Roji Abogados, responderá el miércoles, 16 de mayo.
Mónica Fernández- Mejía, miembro de Roji Abogados, responderá el miércoles, 23 de mayo.
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