ALFONSO VÁZQUEZ
La vida del ingeniero francés Leopoldo Keromnés y Montfort sigue llena de grandes lagunas más de un siglo después de su llegada a Málaga. Se convirtió en director de la boyante Compañía de Ferrocarriles Andaluces y el primer directivo en estrenar el ´Palacio de la Tinta´, construido en 1908 por Julio O´Brien para albergar la sede de la compañía.
El mismo O´Brien levantaría en el Valle de los Galanes, el barrio entre Pedregalejo y El Palo, una preciosa casa con los mismos aires ´parisinos´ que el Palacio de la Tinta que se convertiría en la vivienda de Leopoldo Keromnés. De hecho, sería conocida como la ´casa del ingeniero´ y en la actualidad es parte del colegio de La Presentación.
Los pocos retazos documentales de la vida de Keromnés los conserva desde hace un par de años el Archivo Histórico Provincial gracias a la donación de un depositario de la familia. Entre los documentos, una foto familiar en la que dos mujeres, una de ellas la ´tata´ con un bebé, pasean en coche de caballos por el recién nacido Parque, con la Aduana al fondo. También guarda el archivo una postal del castillo de Keromnés, en Carantec, en Bretaña, probable región de nacimiento del ingeniero.
La labor del francés al frente de los Ferrocarriles Andaluces también le valió numerosas distinciones como la Orden de Isabel la Católica (1905) y la gran cruz blanca del Mérito Militar (1910), concedidas por la reina regente María Cristina y por su hijo Alfonso XIII, respectivamente.
En este sentido, la directora del Archivo Histórico Provincial, Esther Cruces, que muestra los nombramientos, cuenta que las distinciones se produjeron, no sólo por el trabajo en favor del desarrollo del país, sino también por los intereses económicos de la clase dirigente. "Del rey siempre se dijo que tenía acciones en los ferrocarriles, y luego la camarilla de Primo de Rivera. Todos ellos invertían", apunta.
También se sabe que el director de los Andaluces, como era conocida la compañía, poseía uno de los primeros automóviles de Málaga. En cuanto a su aparición en prensa, de 1907 es una foto del francés en su despacho del paseo de Reding con motivo de la inauguración de la estación de San Bernardo, en Sevilla. Leopoldo Keromnés fallecería en diciembre de 1913 y su sepelio, cuenta La Vanguardia, "fue una verdadera manifestación de duelo", parando las oficinas y los talleres. Se le enterró en un nicho del cementerio de San Miguel. Su compañía, fundada en 1877, sobreviviría hasta 1936, cuando fue absorbida por el estado. En 1941 nacería la Renfe.