|
|
|
HEMEROTECA » |
|
virginia guzmán. Málaga
Quedan 19 meses para las próximas elecciones. Casi 600 días. Más de 14.000 horas… Pero para PSOE y PP parece que ese tiempo no es suficiente y hace ya mucho que andan enzarzados en una guerra que tendrá su batalla final a finales de mayo de 2011, cuando se celebren las próximas municipales. Y en esta contienda sin vencedor claro cualquier movimiento para debilitar al enemigo parece estar justificado, y no hay minuto que desperdiciar, ni flanco que dejar sin vigilancia. Hay que anticiparse a los movimientos. Cuando el nuevo alcalde socialista de Sierra de Yeguas estaba recién llegado a la alcaldía, por medio de una moción de censura, el PSOE ya estaba trabajando en Yunquera para atraer a sus filas al regidor andalucista. Y lo ha conseguido. Desde esta semana Francisco Oliva, que ha pasado por cuatro siglas distintas, forma parte del Partido Socialista. Junto a él, dos de sus ediles. Y enfrente el PP, que sale de un equipo de gobierno para pasar a la oposición. Como ya le ocurrió en Sierra de Yeguas. Y en Vélez Málaga y en la Mancomunidad de la Costa del Sol Occidental. Y como le pasó al PSOE en Alcaucín, en Benaoján, en Gaucín y en Benalmádena. Casi empate técnico. Y paradójicamente la pugna se endureció después de que sus líderes, Elías Bendodo (PP) y Miguel Ángel Heredia (PSOE), estrechaban las manos ante los focos para trabajar juntos por el bien de la provincia… Pura metáfora de dos contendientes que se desean suerte en el ring de boxeo antes de que comience la pelea a muerte por un título que en este caso se mide en votos.
El problema de esta guerra es dónde queda la opinión del ´público´, de esos miles de votantes que se decidieron por unas siglas políticas y de la noche a la mañana se ven gobernados por la misma cara pero bajo otra formación. ¿Optaron por un nombre y un apellido a la hora de elegir alcalde o por los planteamientos de un determinado partido político? ¿Se han preguntado eso mismo los políticos antes de propiciar estos cambios? Está claro que el juego democrático avala estas medidas, los acuerdos de gobierno entre los menos votados para desbancar a los más votados, las mociones de censura para echar a aquellos que o no lo hacen bien o no hacen lo que la oposición quiere, pero ¿es todo eso ético?, ¿cómo de efectivos son esos cambios, cuando se realizan uno detrás de otro, casi sin tiempo para reaccionar?, ¿se hace por el bien de muchos o por una pugna entre unos pocos? A estas preguntas deberían responder los protagonistas.
Pero hay un hecho significativo e indudable: el relevo en la cúpula de PP y PSOE ha traído consigo una actitud más guerrera de sus líderes. Nueva savia y nuevas actitudes. Atrás quedó el periodo de Joaquín Ramírez y Marisa Bustinduy. Sus sucesores han traído el cambio generacional y otras formas de trabajo. Puede que sea que los que ahora mandan están más empeñados en la negociación con esos de signo contrario pero cercanos a sus planteamientos (véase Ronda o Yunquera con el trasvase PA-PSOE) o en aunar las mismas inquietudes bajo un mismo nombre (caso de Benalmádena, donde los populares después de muchas conversaciones consiguieron que el centro-derecha se uniera para gobernar).
Desde luego, la actitud más que receptiva de los alcaldes que gobiernan bajo siglas en cierto modo débiles ha ayudado mucho a que esta legislatura vaya a ser recordada como una de las más convulsas y cambiantes de los últimos tiempos. Para el Partido Andalucista estos años no pasan por ser los mejores de su historia. La formación no ha dejado de perder peso, tanto a nivel provincial como local, y está abocada a una profunda reflexión para evitar quedar como un voto residual o una eventual desaparición. Sus alcaldes parecen haber perdido su confianza en el andalucismo que una día pregonaron y han decidido abrazar la causa socialista, no sabemos si para cambiar sus pueblos o para evitar la pérdida del sillón de la alcaldía. Y el PSOE tiene ahí un potencial granero de votos. Como el PP lo puede tener en esas siglas independientes que se suman a su política, como ya ha ocurrido en Torrox, donde el PIU y Convergencia Andaluza se ha pasado a sus filas.
Para Izquierda Unida, sus movimientos dependen de cada momento y cada lugar. De si hablamos de un ayuntamiento opositor o gobernante… o de la Diputación Provincial. En Benaoján, la coalición de izquierdas, que fue la más votada, ha desbancado al PSOE del equipo de gobierno con el apoyo de independientes. En Yunquera gobernaba con el PP y el PA para que los socialistas, la lista más votada, no estuvieran en la alcaldía. Y en el organismo provincial mantienen un pacto con el PSOE que, a priori, goza de buena salud y que aparentemente no se ha tambaleado a pesar de los vaivenes políticos y sus enfrentamientos en algunos pueblos. Para IU mantenerse en los centros de poder es un aval, una posibilidad de estar en el candelero, de no perder cuota en este mercado que cada vez más se decanta por el bipartidismo al estilo estadounidense. Pero, al igual que hay que plantearse en el caso de las formaciones más votadas si el fin justifica los medios, con las mociones de censura y los trasvases, también hay que preguntarse si la pérdida de votos y cuota política justifica la huida de unos y los pactos diversos, según el lugar y la institución, de los otros.
Y hay otros factores que no se deben obviar. La Costa del Sol es el gran escenario de la batalla. Quien consiga mejorar sus cifras en la zona litoral puede desequilibrar esa débil balanza que se mantiene en la Diputación, institución a la que el PSOE no quiere renunciar y por la que suspira el PP desde hace tres legislaturas. Como tampoco hay que dejar de lado el hecho de que el voto del interior sigue siendo fundamental, aunque sea menor, para asegurar gobiernos supramunicipales y poderes comarcales. Y ahí queda un arduo y constante trabajo por hacer. En el Guadalhorce, en Antequera, en la Serranía, en la Axarquía interior… Allá donde las corrupciones urbanísticas han empañado la labor diaria, allí donde algunos alcaldes dan síntomas de cansancio, donde los equipos piden a gritos una regeneración, donde la oposición gana enteros por su constante presencia en las calles y entre los colectivos… Malos tiempos en los que no hay que bajar la mirada, pero en los que quizá es necesaria una pelea menos fratricida y más cercana a las necesidades del millón y medio de habitantes de la provincia, más preocupados por la crisis económicas y por las carencias de sus pueblos que por una lucha política que se les escapa de las manos y de toda explicación. Pero la guerra no ha hecho más que comenzar. Quedan más batallas. Y las próximas pueden estar mas cerca de lo que parece. ¿Cuál será el próximo municipio? ¿Qué alcalde cambiará de siglas? Los rumores ya apuntan de nuevo a Alcaucín, pero pueden ser más. Al fin y al cabo en un solo año hemos vivido nueve cambios: mociones de censura en Vélez, Gaucín, Alozaina, Sierra de Yeguas, Benaoján y Benalmádena, cambio de gobierno en Alcaucín, bailes de siglas en Ronda y Yunquera. Y hay 101 municipios. La ruleta está en marcha. Hagan juego…
|
|
Línea directa | Vecinos de la zona de Ciudad Jardín critican las dos medianas instaladas en el verano de 2011
+ Urbanismo limpiará el solar de Coto Doñana de forma subsidiaria| Tú decides qué es noticia

Alfonso García-Rabadán Gascón, abogado multidisciplinar y procesalista en Roji Abogados, ha respondido las preguntas de los lectores
Mónica Fernández- Mejía, miembro de Roji Abogados, responderá el miércoles, 23 de mayo.
| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
Acompañamos al primer avión que aterriza en la nueva pista del aeropuerto de Málaga - Costa del Sol, y al despegue desde el aeroclub Leoni Benabú de Vélez Málaga

Mónica Fernández- Mejía, miembro de Roji Abogados, ha contestado las preguntas de los lectores
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LA OPINIÓN DE MÁLAGA | LOCALIZACIÓN | PUBLICIDAD: TARIFAS | CONTRATAR |
|
|
||||||||
|
|||||||||