jose torres. Málaga
La reyerta protagonizada por dos grupos de jóvenes el pasado sábado sigue siendo objeto de investigación. Tanto es así que el Cuerpo Nacional de Policía de Málaga ya ha detenido a un total de diez jóvenes, cinco de ellos menores de edad, por su presunta relación con unos hechos en el que dos jóvenes resultaron heridos de diversa consideración por arma blanca.
El caso más grave es el de un menor de 17 años que ayer continuaba ingresado en la UCI de Carlos Haya en estado de coma y con pronóstico muy grave, mientras que otro joven de 19 también continuaba recuperándose de las heridas sufridas en la pelea.
Según confirmaban ayer fuentes de la Comisaría Provincial de Málaga, el suceso ocurrió alrededor de las 14.00 horas del sábado en la urbanización Atalaya, en la zona conocida como Los Almendrales. Tras un aviso telefónico, al lugar de los hechos acudían la Policía Local y el Cuerpo Nacional de Policía, que en un primer lugar trataron de atender a los heridos.
Una vez trasladados al centro hospitalario, el Grupo de Homicidios de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta se hacía cargo de una investigación que desde el principio apuntaba a un enfrentamiento entre dos grupos de jóvenes de la misma barriada. Según fuentes policiales, algunos de los jóvenes hicieron uso de navajas durante el enfrentamiento, resultando heridos los dos jóvenes. Pese a que se ha especulado con el número de detenidos durante estos días, fuentes oficiales de la Comisaría Provincial confirmaban que la cifra ha ascendido hasta el momento a diez, cinco de los cuales son menores de edad. En este último caso los jóvenes fueron puestos a disposición de la Fiscalía de Menores, mientras que el resto fueron puestos a disposición del juzgado de instrucción correspondiente.
Vecinos. Las mismas fuentes apuntaban que los imputados son residentes en la misma barriada y que algunos de ellos son hermanos. Igualmente, y tras prestar declaración en dependencias policiales, algunos de los jóvenes fueron puestos en libertad con la imputación de los hechos que motivaron la intervención, mientras que de los menores se hicieron cargo sus progenitores.