LUCAS MARTÍN. MÁLAGA
La evolución del turismo de cruceros en Málaga continúa a pasos agigantados, pese a la incidencia generalizada de la crisis. Si el pasado mes de octubre, el Puerto recibió 49 buques, esta semana ha inaugurado noviembre con una actividad frenética y casi sin paralelo en el resto del país. Durante el día de ayer, la terminal recibió cinco naves, lo que supuso la llegada de 9.000 personas, divididas entre pasajeros y tripulación.
Los barcos coincidieron en la estación marítima desde las 8 de la mañana a las 17 horas. Un periodo lo suficientemente generoso como para favorecer el desembarco y el consumo de los turistas en la ciudad, donde, de acuerdo con los cálculos del sector, suelen invertir un mínimo de 50 euros.
La concentración de cruceros en el Puerto de Málaga comporta un beneficio con precedentes citados en la estadística más positiva de la ciudad, la de los ingresos. El pasado 22 de septiembre, la confluencia de cuatro naves se saldó con la entrada de 400.000 euros, cifra que se podría multiplicar si los comerciantes y la administración convienen en impulsar la apertura de negocios en las jornadas festivas.
Precisamente, la llegada de los cruceristas a Málaga coincidió ayer, no obstante, con una imagen que dista del aprovechamiento racional de los recursos y la reivindicación de la apertura continua de los establecimientos. Los 9.000 viajeros se encontraron la plaza del Obispo tomada por camiones de transportistas, que, según explican en el sector, se ven obligados a estacionar en este tipo de puntos por la falta de zonas específicas.
La gerente de la Federación Provincial de Transporte (Fetrama), Susana Rojas, precisó que esta situación, que incluye la invasión de las zonas turísticas por parte de los vehículos, no es extraordinaria. "Cada vez que cierran una zona de descarga por una obra, por ejemplo, se forma el caos porque no hay otros sitios para trabajar", señala.
A pesar de esta coyuntura, el crecimiento del segmento de cruceros proseguirá en los próximos meses con cifras que incitan al optimismo. El sector ha confirmado la presencia durante este año de 305 buques, lo que no sólo supera los números del pasado ejercicio, detenidos en 275, sino que consolida la tendencia al incremento gradual de la actividad, que no ha dejado de crecer en los últimos años. Una evolución que recibió el pasado octubre un impulso con la apertura del atraque norte, que permite el atraque de los grandes cruceros.