José antonio sau. Málaga
El juicio contra una pareja que no acudió el pasado mayo a recoger a sus hijas de 6 y 9 años a la salida del colegio se celebró ayer. Según la Fiscalía, ambas concluyeron sus actividades extraescolares sobre las 7 horas de la tarde y no preguntaron por ellas hasta las 1.45 horas. El acusador público pide para los padres seis meses de cárcel y la inhabilitación de la mujer para el ejercicio de la patria potestad.
Ésta fue la primera en declarar. A preguntas del ministerio fiscal, explicó que no fue al colegio a recoger a las niñas porque pensaba que su marido era el encargado de ello. Su esposo, según dijo, pensó lo mismo. "Le dije a mi marido que fuera a recoger a las niñas, porque yo estuve en la iglesia entre las siete y pico y las once, cuando llegué a casa", dijo.
Negó que llegaran a las dependencias policiales cerca de las dos de la mañana, ya que fue la Policía Local la que acudió a recoger a las pequeñas tras las llamadas del centro. Según añadió, se puso muy nerviosa y se asustó al ver que su marido, que había ido al juzgado para preguntar por qué la dueña del piso les cortó la luz, venía sin las menores.
Negó que en la casa hubiera malos olores, que las niñas no fueran aseadas habitualmente y que no estuvieran bien atendidas en cuanto a la alimentación. "Les daba de desayunar todos los días", aclaró. "En los primeros tiempos sí estuvieron bien atendidas, aunque después llegó la crisis económica. Todo vino junto y desatendí un poco a mis niñas. Ahora estoy en tratamiento", alegó, al tiempo que reconoció que las dos menores presenciaron muchas discusiones de pareja.
En mayo de 2009, la familia no tenía luz ni butano, dado que el marido se quedó parado en enero de 2008. "Me sentí impotente como mujer y como mamá", dijo. Ahora, esta situación "ha mejorado".
Preguntada sobre por qué no acudió hasta el día siguiente a ver a una de las pequeñas al Materno cuando ésta fue ingresada en 2006 por un ataque de asma, contestó que se encontraba en Fuengirola, ya que su hermana se estaba separando y añadió que su marido le dijo que no fuera, porque, según él mismo explicó, "estaban bien atendidas".
El padrastro de las niñas aseguró que hay cosas más importantes que la vestimenta y el calzado de las menores: "El alquiler y comer", dijo, y reseñó que la madre era la que se encargaba de vacunarlas y de que estuvieran bien atendidas. "La casa estaba limpia y las niñas también", sentenció.
Esa tarde, según explicó, fue a los juzgados a preguntar por qué la dueña del piso les cortó la luz. Después se dirigió al campo de fútbol, donde entrena un equipo, y llegó a casa "a las 11 y pico". "Yo creí que había ido ella", agregó.
Una policía local aseguró que, una vez que llegó al centro para recoger a las pequeñas, los profesores le dijeron que "lo mismo había ocurrido en otras ocasiones" y que nunca habían podido localizarlos. "Físicamente estaban un tanto desaliñadas, en cuanto a la ropa y al aspecto. A una de ellas se le veía el dedo de un pie por el zapato. Fuimos al domicilio y no estaban y los vecinos nos dijeron que menos mal que habíamos ido, que las niñas pasaban mucho tiempo solas", recalcó. "La situación de riesgo y desprotección se mantuvo" hasta que se olvidaron a las niñas, explicó el representante del ministerio fiscal.