ALFONSO VÁZQUEZ. MÁLAGA
José Velasco vive en uno de los dos bloques, junto al Camino de San Rafael, que se encuentra por desgracia en un rincón estratégico de la ´movida´: nada menos que entre dos grandes discotecas. "Contra las discotecas no tenemos nada pero indirectamente el problema nos lo crean a nosotros. De lunes a jueves dormimos a pierna suerte y es abrir las discotecas y la gente viene como hormigas", resume. José Velasco fue, por cierto, uno de los vecinos que denunció este problema del final del Camino de San Rafael en la sección de La Opinión ´Línea Directa´, el pasado mes de junio.
Un punto de vista parecido tiene Juan Paradas, dirigente vecinal y vecino del Copo, que ayer acompañó a Pedro Moreno Brenes, el portavoz de IU, en la rueda de prensa que dio este grupo municipal en su barrio para anunciar la presentación de una moción que trate este problema. Paradas denuncia que desde que llegaron las discotecas, "eso significa gamberradas, drogas y hace mes y medio vino mi hijo a verme y le rompieron los dos cristales del coche".
El dirigente vecinal critica que una de las discotecas esté, ´metida en el barrio´ y como efecto indirecto, "eso supone los viernes y sábados que se orinan y se defecan en el suelo, hay ruidos, borrachera...un auténtico infierno", resume.
A parecidas conclusiones llega el responsable de la asociación de vecinos del Duende, José Carlos Velasco, que además incide en que se siguen celebrando ´botellones ilegales´ en los alrededores. "Siguen bebiendo fuera porque los sábados y domingos hay restos de botellas en las calles", precisa. El presidente vecinal informa además de que el grupo municipal socialista también le ha transmitido la intención de presentar una moción sobre el problema.
Los tres vecinos consultados insisten en reclamar más controles de la Policía Local. Por eso, José Carlos Velasco considera que "no es de recibo montar un botellón legal como se montó en el Paseo de los Curas con una patrulla permanente toda la madrugada y que no haya policías para controlar un botellón ilegal".
Por otro lado, José Velasco plantea otro problema en relación con el control policial: "Cuando llamamos a la Policía Local porque nos molesta la gentuza, algun agente no tiene otra cosa que decir al sancionarlos que los vecinos de aquí les han llamado". José cree que esta falta de prudencia ha causado alguna que otra pedrada a los bloques más próximos a las discotecas.
Para el portavoz del grupo municipal de Izquierda Unida, Pedro Moreno Brenes, la situación "sigue igual o peor" que en junio y subraya que los vecinos "están desesperados por el ruido", además de las quejas de otro tipo por el estado de los barrios.
Por este motivo, Pedro Moreno Brenes anunció ayer que presentará una moción en el pleno municipal de noviembre, pidiendo al Ayuntamiento "medidas para evitar los problemas de ruido, inseguridad y limpieza que están padeciendo vecinos de la barriada Cortijo de Torres y El Copo, a consecuencia del aumento de personas que acuden a las macrodiscotecas instaladas en la zona".
La concejala de la Cruz del Humilladero, Teresa Porras, contesta a las críticas asegurando a este diario que "existe un servicio policial que trata de controlar el botellón de fuera y el ruido".
La concejala señala que los problemas aminoraron en verano "y ahora vuelven a empezar otra vez pero se está trabajando por parte de la propia Policía Local" y recalca que "se está poniendo la ayuda que se puede poner", además de subrayar que tanto el distrito como la Policía Local mantienen reuniones periódicas con los vecinos para controlar el problema. ?