Alfonso Vázquez
Coinciden muchos de sus antiguos alumnos en que a Michael Strevens (Londres, 1944) habría que dispensarlo en las farmacias, por las virtudes terapéuticas que tiene su compañía. Libros, películas, viajes y reflexiones desfilan en una hora de conversación en la que resume su intensa vida.
"Cuando yo nací, mi padre estaba en el frente de Italia y luego liberando Grecia. Él era una persona que siempre vivía con la ética cristiana y desde el principio nos inculcó que había que ayudar a los demás", cuenta. Confiesa este londinense-malagueño, el mayor de tres hermanos, que de pequeño fue "un asqueroso niño precoz", coleccionista de premios e incluso de ofertas de prestigiosas becas, pero prefirió seguir disfrutando del Dame Alice Owen, el colegio de su barrio (Isington), centro fundado en 1613.
Nadie, tampoco él, entendió por qué no quiso terminar la selectividad. Un gesto de rebeldía. El caso es que entró a trabajar en la Bolsa de Londres, seis años que le enseñaron ´las entrañas del capitalismo´. "Muy interesante, pero no me gustaba nada el mundo visto bajo el único objetivo del dinero".
Por todo ello, Michael pasa de ´broker´ a ´hippy´ sin ningún problema y recorre España, Francia y Marruecos "con mi hermano y su novia, en un coche viejo y grande, para dormir atrás también". Su siguiente trabajo, en la editorial Wolfe Publishing, fue un sueño para un lector como él. "Fueron seis años que me gustaron muchísimo, hacía de todo: editar, corregir, leer manuscritos, iba a la Feria de Franckfurt...".
Pero Michael Strevens no podía quitarse una palabra de la cabeza: España. Sus viajes a nuestro país le habían supuesto un flechazo. Por eso, cuando leyó en un periódico una oferta para trabajar en Madrid de profesor de inglés, no lo dudó un instante.
"Fui a Madrid en el 72, a la Casa Inglesa, en el barrio de Salamanca. En esa época el inglés era todavía ´una maría´", recuerda. Uno de los alumnos de sus clases madrileñas, el médico malagueño Luis Vázquez Sell, le da un buen día un consejo: "Tú lo que tienes es que irte a vivir al Palo y Pedregalejo".
Su encuentro con El Palo también fue un flechazo. Corría el año 76 y llegó en 600 con su pareja. "Vimos un edificio maravilloso, mirando al mar, alquilaban un piso y nos lo quedamos. Fue un impulso, sin dinero, sin muebles, con un camping gas..." Su primer alumno en Málaga fue el hermano del médico, Francisco Vázquez Sell, luego vicepresidente de la Diputación, ya fallecido. "Me contrató cinco días a la semana, muy propio de Paco".
Y llegaron nuevos alumnos, el camping gas se arrinconó en el altillo, vinieron los muebles y una década "marcada como años de felicidad". En 1984, Michael y su pareja marchan a La Colina, ante el crecimiento ´en vertical´ del Palo. El nuevo piso, comprado con un poco de ayuda paterna, también servirá de retiro dorado para sus padres. "Piensa también en nuestros veranos", le decía su padre, Edward John Strevens. A partir de 1991, entra en contacto con Gumersindo Ruiz, uno de sus mejores alumnos y comienza a dar clase en Unicorp y Unicaja. En todos estos años son innumerables las empresas y los alumnos a los que ha impartido clases de inglés, francés y también alemán (habla cinco idiomas, que se sepa).
Ahora, con este homenaje, este profesor ilustrado que dice tener 65 años, aunque muchos no le crean, asegura haber tenido mucha suerte con los alumnos, bastantes de ellos amigos. Hace dos años perdió a su pareja, después de 32 años de convivencia, y a su padre. Le queda su madre, de 90 años, a la que ahora visitará más. El optimismo de Michael Strevens es su motor vital junto con el afán por el conocimiento. Es la magia del inglés.