jose torres. Málaga
Todo mercado evoluciona, más si se habla de uno tan singular como el de la droga. El negocio sigue siendo el mismo, pero los narcos se ven obligados a actualizar sus métodos de distribución para esquivar el acoso policial. Málaga no es una excepción. Su situación geográfica es excepcional, fundamentalmente cuando se habla del trafico de hachís procedente del norte de Marruecos.
Uno de los cambios que se han registrado en los últimos años es que los traficantes ya no tienen especial preferencia por puntos concretos del litoral malagueño para desembarcar los alijos. Si hace unos años esa entrada se localizaba en la costa occidental de la provincia, ahora cualquier punto es susceptible de esta actividad. Así lo demuestran los numerosos alijos intervenidos en diferentes puntos de la Axarquía y así lo confirma uno de los responsables de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Costa del Sol, quien señala que la entrada del hachís ya no está localizada ni en Málaga ni en Andalucía. "Cualquier punto del litoral es bueno para los narcos, y su mapa de distribución de hachís ya se extiende por prácticamente todo el Levante", señala el agente.
Destino. Siguiendo con Málaga, la policía apunta a nuestro litoral prácticamente como un lugar de paso. "La mayoría del hachís que entra por nuestras costas sale directamente hacia diferentes puntos del país o de Europa", resalta el inspector. Y si hay que destacar algún país del viejo continente, el agente señala "la influencia del mercado británico" sobre el hachís que pasa por Málaga.
Por orden de presencia en las incautaciones, la cocaína sería el siguiente estupefaciente con mayor movimiento en la provincia, pero muy alejado del hachís. En este aspecto, desde la Udyco destacan que la Costa del Sol no puede ser considerada como un punto global de entrada, sino el destino final de una distribución orientada al consumo.
Así, el núcleo del negocio de la cocaína viene localizándose en los últimos años en Madrid, más concretamente en el aeropuerto de Barajas y a través de vuelos procedentes de los países sudamericanos con más tradición exportadora. Desde allí, y en menor medida desde el litoral gallego, las mafias distribuyen la cocaína por el resto de España de forma muy similar. Según el inspector de la Udyco, cualquier método de transporte es válido para que el estupefaciente llegue a la provincia. "Lo más común es que estas mafias envíen correos y vehículos con dobles fondos con cantidades que no son muy aparatosas", explica. Sin embargo, otras fuentes policiales señalan al transporte público como una de las mejores opciones de estos envíos, concretamente a través del ferrocarril.
Éxtasis. Muy débil es ya la presencia del éxtasis y del MDMA en la provincia de Málaga. Así lo confirman las cada vez menos numerosas incautaciones de una droga que en la Costa del Sol se puede considerar casi residual. Y como en toda actividad comercial, la demanda se erige como la principal causa de esta circunstancia. "La presencia de esta droga ha descendido bastante. Es cierto que se consume menos y una de las razones se puede encontrar en la concienciación entre los jóvenes", indica el agente de la Udyco.
Aún así, prácticamente todo el éxtasis que la policía interviene en la Costa del Sol tiene su origen de salida en Holanda. De hecho, en los últimos años la policía no tiene constancia de ningún laboratorio de drogas de diseño desmantelado en territorio malagueño. "La producción es netamente holandesa y a los vendedores les resulta más rentable importarlo que producirlo aquí", sentencia.