I. A. CASTILLO. MÁLAGA
El nuevo reglamento de organización de los centros escolares que prepara la Junta de Andalucía incluye la opción de que los consejos escolares de cada colegio público decidan si quieren que sus alumnos vayan a clase con uniforme, una prenda habitual en los concertados y privados. En realidad, la novedad no es tal, al menos en Málaga, ya que desde hace años es una práctica muy habitual en los colegios de la capital y, sobre todo, de la Costa del Sol occidental.
Llevar uniforme, según los padres, es mucho más cómodo, evita quebraderos de cabeza en las madres, que no aciertan a sobre qué ponerle al niño para ir a clase, es más económico y, sobre todo, "iguala a todos los alumnos sin que existan diferencias sociales ni competencias por ver qué niño lleva más ropa de marca", explica Pilar Triguero, presidenta de la Codapa.
El consejo escolar, máximo órgano de decisión del colegio, será el encargado de votar qué hacer, aunque esta decisión también será de carácter voluntario, es decir, que aunque la mayoría vote a favor del uniforme, se dejará libertad a los padres para que lo compren o no. "Habrá familias que no quieran uniforme y no se las podrá obligar. Eso sí, a quien decida llevar a sus hijos con esta prenda, se les pedirá que sea la norma habitual y no estén cambiando constantemente", explican fuentes de la Delegación Provincial de Educación.
El colegio Parque Clavero, de la capital, inaugurado recientemente, es un centro que en su día aprobó que los escolares usaran uniforme. "Los padres dicen que es mucho más práctico y por eso votaron a favor de su uso. Es más, querían incluso que fuera obligatorio", recuerda Reyes Durán, la directora de este colegio, que reconoce que, de este modo, no existe ningún tipo de discriminación entre los alumnos.