francisco m. pastor. londres
La tranquilidad empezó a adueñarse ayer del recinto de Excel. Y el cansancio ya hace mellas en los miembros de la delegación andaluza que asiste en Londres a esta WTM de la crisis. No hay que olvidar que la feria vivió ayer su tercera jornada, pero las acciones promocionales empezaron dos días antes. Y todavía nos queda la jornada de hoy, la de los balances, la del cierre, la de esperar a ver qué pasa en esta industria tan complicada como es el turismo, al que todo le afecta.
Casi sin presencia de políticos –sólo la directora general de Promoción, Montse Reyes, seguía ayer aquí–, los técnicos de Turismo Andaluz, con su consejero delegado, Rafael Centeno, al frente, centraban ayer todos sus esfuerzos en cerrar reuniones con decenas de representantes de compañías aéreas, agencias de viajes y operadores turísticos.
Y lo mismo en el Patronato de la Costa del Sol, cuya directora de Promoción Internacional, Lynn J. Mitchell, mantuvo ayer hasta diez encuentros de trabajo. En los mostradores, atendidos por concejales de Turismo de los ayuntamientos de la provincia, tampoco se paró ni un minuto. Esta imagen, que puede parecer igual a la de otros años, es, sin embargo, muy diferente.
Hay en el aire de esta WTM una sensación extraña, como de transformación, de cambio. Pero no se sabe muy bien hacia dónde. Internet es una herramienta cada vez más fuerte en el mundo turístico, pero todo el mundo está convencido de que no puede convertirse en un monopolio. Quizá por eso los touroperadores han sacado ahora la cantinela del ´todo incluido´. Es normal, tienen que defender su negocio, cada vez más complicado.
Mitchell recordaba ayer que los ingleses suelen decir que hasta las más negras nubes tienen un fondo plateado. A esa esperanza es a la que se ha agarrado todo el mundo en esta feria, convencidos de que la crisis no puede durar eternamente. Antes incluso de clausurar la edición de este año, la dirección de la WTM ha corrido a anunciarnos las fechas de las del año próximo. Será entre el 8 y el 11 de noviembre. Para esos días, el sector turístico está convencido de que estaremos hablando de cosas muy diferentes a las de este año. Pero no sólo porque se haya acabado loa crisis, sino porque el turismo, una vez más, se habrá transformado.