Si alguien pretendía volver este año de Londres anunciando a bombo y platillo que la crisis se había terminado y que, por tanto, el mercado británico, recuperaba la senda del crecimiento, se equivocaba. Como erraban también quienes creyeran que la WTM iba a ser un desastre de consecuencias incalculables. Y es que si algo ha quedado patente en esta trigésima edición de la feria londinense es que hay que ser realistas. El turismo se recuperará, pero que nadie crea que todo volverá a ser como antes, como si nada hubiera pasado. Más allá de la recesión que ha afectado –o continúa afectando– a las grandes economías del mundo, el sector turístico ha vivido una transformación de las que hacen historia. Y un cambio de esas dimensiones debe conllevar también, ante todo diría yo, un cambio de mentalidad. Porque hay quien sigue empeñado en ver las ferias turísticas como un remedo del ´día de los pueblos´, en el que lo importante es tener los expositores llenos de ´cazafolletos´ y amantes del flamenco. Las ferias turísticas –la Junta de Andalucía lo ha entendido muy bien– son lugares de generación de negocio. Es por ello que en estos ´stands´ es mucho más necesarios tener un buen número de mesas en las que los empresarios puedan mantener sus reuniones y hacer contactos que un gran escenario para el baile de sevillanas. Eso, que tampoco debemos perderlo, está bien en otro sitio: en los supermercados, grandes almacenes, plazas o estaciones, en los que se han celebrado las acciones promocionales dirigidas directamente a los potenciales turistas. Un modelo, por cierto, que el consejero de Turismo, Luciano Alonso, ya está estudiando para implantarlo también en las ferias de Madrid y Berlín.
Juntos o separados
No será ese, sin embargo, el único cambio que se dé en Fitur o en la ITB, ya que también los ayuntamientos de Málaga y Marbella planean volver a acudir juntos a esas importantes citas turísticas. El hecho de ir o no a las ferias bajo el paraguas conjunto de Turismo Andaluz ha sido siempre motivo de debate. La solución, sin embargo, no puede ser sencilla. En principio, ni está bien ni está mal. Hay mercados, como el británico o el nacional, en los que Marbella tiene una marca fuerte y reconocida y, por tanto, ir con un expositor propio puede dar buenos resultados. Y hay otros en los que no tiene ningún sentido, ya que la marca fuerte es la que representan Andalucía y la Costa del Sol. Y esto mismo vale para todos los municipios y para todos los mercados. Ojalá a la hora de estudiar las ventajas o los inconvenientes de estar presentes en un determinado evento turístico se mirara eso, sólo los motivos económicos. No los políticos.
Hoteles con problemas
Circula por internet una lista de los hoteles de cuatro y cinco estrellas españoles que están en una situación complicada debido a la crisis. Desgraciadamente, muchos de los que allí aparecen son malagueños.
fmpastor@epi.es