m. garcía. Málaga
La mujer siempre ha estado más sacudida por el paro que el hombre, aunque curiosamente ahora con la crisis esta tendencia se ha modificado. La actual coyuntura económica está ´camuflando´ además o suavizando problemas históricos de las féminas en el mercado laboral.
Esta reflexión la lanza con prudencia la secretaria de la Mujer del sindicato CCOO, Victoria Rodríguez. "Realmente el panorama de la mujer no ha cambiado, pero sí detectamos que parece que se han reducido un poco los despidos de mujeres", explica. La afirmación se sostiene en que la mujer, al tener mayor dependencia del empleo ante las tasas de paro actual, no está optando tanto por la reducción de jornada como por la excedencia, por ejemplo.
En cualquier caso sus principales problemas siguen siendo la maternidad y las peticiones de reducciones de jornada, ante lo que chocan con los intereses de los empresarios. "La mujer también ha estado siempre especialmente inmersa en la economía sumergida y sigue teniendo una importante presencia en ésta", dijo.
Menos sueldo. Además, ellas desempeñan el mismo trabajo y perciben entre un 20 y 40% menos de sueldo, según datos del sindicato UGT. Bajas por maternidad, acumulación de horas de lactancia, la concreción horaria, reducción de jornadas o excedencias para cuidar a familiares son los escollos fundamentales que citan los sindicatos.
Y es que sobre las féminas sigue recayendo aún el peso de las tareas del hogar. La crisis en primera instancia produjo un aumento de la conflictividad de este sector de la población en su batalla por conseguir reducciones de jornada o el deseo de ajustar su horario. Sin embargo, ahora esta tendencia parece que ha dado un giro y la mujer ante la necesidad se está ajustando a los intereses del empresario y la de su propia economía para mantener su hogar.
El Servicio de Defensa Legal a Mujeres Trabajadoras del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) que prestan los sindicatos CCOO y UGT acumula un importante grueso de expedientes relativos a la maternidad, cuestión que se sitúa en primer lugar. Le sigue el acoso laboral, una realidad mucho más difícil de demostrar.
La conciliación de la vida laboral y familiar constituye el primer obstáculo y provoca que ellas no sean atractivas para el empresario. De entrada éstas suelen tener peores contratos, como a tiempo parcial. En este caso, la crisis no ha afectado especialmente al empleo femenino sino que al contrario se ha registrado un repunte en determinados sectores como el cuidado a terceros. A pesar de esto, el desempleo siempre ha tenido y tiene carácter y rostro de mujer en España y en la provincia de Málaga, indicaron.