IGNACIO A. CASTILLO. MÁLAGA
Dice que estuvo casi una hora intentando eludir la responsabilidad que le ofrecían, no por cobardía, sino porque consideraba que hay cofrades más preparados para dar el pregón oficial de la Semana Santa. Pero Agustín del Castillo Cambló (Málaga, 1943), presidente del Colegio de Graduados Sociales y hermano de los Gitanos, una vez asumido el nombramiento, ya ha empezado con su pregón, aunque todavía no sabe cómo será.
–¿Puede Agustín del Castillo describirse como cofrade?
–Soy un cofrade de lo más corriente, que se ilusiona y se emociona con cualquiera de las manifestaciones de su hermandad y de las demás cofradías de Málaga. Recuerdo el Martes Santo de mi infancia en la Victoria, la subida al Calvario comiendo limones, la visita a los monumentos el Jueves Santo, los desfiles de los militares... Me encanta cómo se llevan los tronos en Málaga, cómo se adornan, lo guapa que va la Virgen y me parece maravilloso sentirme parte de eso.
–¿Por qué cofrade?
–Por mi formación cristiana, por eso lo soy. Con todos los defectos y todas las virtudes, porque las cofradías, al ser obra de los hombres, también tienen los pecados de los hombres. Pero se vive hermandad, amistad, grandes momentos. Y estoy por la caridad. Pero no me considero capillita, sin querer utilizar este término de modo despectivo.
–¿Ha cambiado mucho esa Semana Santa que recuerda de su infancia?
–Ha cambiado tanto como yo y como Málaga. Lo que uno recuerda como niño es siempre ideal, porque malo si uno no es feliz a esa edad. Pero la evolución ha sido grandísima.
–Bien entrado ya el siglo XXI, ¿las cofradías pueden ser incómodas para un sector de la sociedad? ¿Lo entiende?
–Debe ser así. Malo del cristiano que no sea incómodo. ¿Pero incómodo para quién? Para aquellos que no quieren a sus semejantes, para los que abusan y los que maltratan.
–¿Y el cofrade es consciente de este papel o hay muchos que siguen sin ver más allá de las nubes de incienso?
–A veces nos tenemos que dar cuenta, aunque puede que a veces dé vergüenza reconocerse cofrade y se trate de ser discreto.
–¿De qué tiene miedo?
–De que pueda perjudicar y eso no lo sabré hasta que ocurra, si ocurre. La palabra puede ser la más terrible de las armas.
–¿Le dijeron el motivo de su elección?
–No.
–¿Y se lo imagina?
–No tengo ni idea. Igual algún día me entero. Pero me abruma esa confianza depositada en mí.
–Percibo mucha modestia en sus palabras desde que se hizo público su nombramiento.
–No es humildad, sino honestidad. Soy consciente de mis limitaciones. Considero que hay personas con una mayor preparación para dar el pregón. Para mí es una maravilla y en mi vida podré pagar este honor con mis actos y mi servicio.
–¿Sabe la fecha del pregón?
–El 20 de marzo. Posiblemente es la única fecha que recuerdo.
–¿Sabe cuánto queda?
–No lo he contado.
–¿Y sabe cuándo va a empezar?
–Ya lo he hecho. Al menos, a estudiar y a ordenar ideas. He imaginado qué me gustaría que me dijeran a mí. Ahora espero que Dios me ayude y me permita desarrollarlo.
–¿Tiene alguna referencia o prefiere evitar leer pregones anteriores para evitar comparaciones?
–Voy a escribir lo que en cada momento piense y me inspire. Otra cosa sería desnaturalizar lo que voy a hacer. Lo que escriba lo escribiré yo y yo seré el responsable.
–¿A quién irá dirigido el pregón?
–A todo el mundo, los de Málaga y los de fuera. También a los que no le gusta la Semana Santa.
–¿Por qué hasta ahora Gitanos no había tenido un pregonero?
–Porque somos una cofradía muy humilde que está empezando a tener su recompensa, y no lo digo por mi, sino en la sociedad. Ha ocupado su lugar con mucho trabajo y buen hacer. Mis hermanos en la cofradía se han alegrado mucho. Todos han sido muy cariñosos.
–¿Prefiere la Semana Santa de día o de noche?
–A todas horas.
–Se lo pregunto por la tendencia a procesionar más temprano y que inició Gitanos precisamente, hace ya casi dos décadas.
–En ese momento necesitábamos hacer un cambio total y ahora ver a María de la O con los rayos de sol bajar la calle Carretería es una bendición.
–¿Cómo cree que pasarán estas semanas?
–Estoy en un momento en el que aprecio la vida muchísimo y no quiero que corra el tiempo, aunque por otra parte me gustaría que fuera ya 20 de marzo.