MIGUEL FERRARY. MÁLAGA
Los taxistas malagueños no quieren ni oír la posibilidad de que el Gobierno elimine los cupos que ahora existen para los vehículos de alquiler con conductor. Una medida que entienden que iría dirigida a la línea de flotación del sector, amenazando su supervivencia en unos momentos muy delicados por la crisis económica, que está afectando a sus ingresos.
El sector está pendiente de la votación que se celebrará en diciembre en el Senado, donde se debatirá la aplicación de la directriz de la Unión Europea (UE) denominada ´Ley Omnibús´ y que supone la liberalización de un sector que en España está muy regulado en un frágil equilibrio.
Esta liberalización supone, en la práctica, la desaparición de las cuotas que limitan las licencias para llevar un vehículo de alquiler con conductor. En la actualidad se concede una licencia por cada 30 taxis operativos, sin embargo, la aprobación de la reforma permitiría que vehículos de otras provincias puedan trabajar en Málaga y sin un control tarifario como el que tienen los taxistas.
Las consecuencias de esta liberalización serían especialmente fuertes en Málaga, como señala el presidente de la Asociación Unificada de Autónomos del Taxi (Aumat), Rafael García, quien apuntó que al ser una capital turística "una empresa de Ávila o de Toledo puede venir a trabajar aquí porque les resulte más atractivo", absorbiendo gran parte de la actual demanda de clientes que ahora nutre al sector en Málaga. Rafael García afirmó que toda la presión competitiva se concentraría en el Levante y en Málaga, que soportarían los efectos negativos de esta liberalización.
Esta situación ha llevado al colectivo de taxistas de la ciudad, formado por algo más de 1.400 licencias, a iniciar movilizaciones en contra de la liberalización. La primera medida se adoptará este fin de semana, cuando los taxis empezarán a lucir unos adhesivos informativos en contra de la reforma del Gobierno, además de explicar a los clientes las consecuencias de la liberalización.
No obstante, el presidente de Aumat insistió en que actuarán de forma concertada con la organización nacional y que están dispuestos a realizar las acciones de protesta que marque la federación, sin descartar la huelga. De hecho, esta medida fue anunciada el martes en Madrid los representantes nacionales del sector y de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA).
Debate. Los taxistas tienen planteada la batalla, en estos momentos, en la negociación con los partidos del Senado para conseguir que no se apruebe la reforma en la Cámara Alta en diciembre, cuando está previsto que se debata.
Rafael García indicó que cuentan con el apoyo del PP, CiU, Coalición Canaria y BNG, aunque parece insuficiente para conseguir que se bloquee el proyecto del Gobierno. De hecho, las organizaciones nacionales de taxistas están en plena negociación con el PSOE para que retire esta adaptación de la directriz de la UE.