MATUCHA GARCÍA. MÁLAGA
El nivel de mortalidad continúa siendo "alto" pero los fallecimientos por ictus descienden un 5% cada año gracias a las mejoras que se van introduciendo en la cadena asistencial, que es más rápida una vez producido, y también ha avanzado en la detección precoz. Así lo puso ayer de manifiesto la responsable del Servicio de Rehabilitación del hospital Carlos Haya, Marina Tirado.
Los primeros treinta minutos tras el ictus son vitales y fundamentales para que las lesiones sean menores y para que no acabe en muerte. De hecho una atención en este tiempo desciende drásticamente los fallecimientos, aseguró. Carlos Haya trata una media de 700 casos cada año. Se ha detectado además que estos enfermos tras la fase sub-aguda se hallan desorientados y no saben dónde dirigirse.
Precisamente ése es el objetivo del 57 Congreso de la Sociedad Andaluza de Medicina Física y Rehabilitación (Samfyre) bajo el título ´Secuelas del ictus: desde la rehabilitación a atención primaria, un enfoque integral´ que este año coordina la Unidad Clínica de Gestión de Rehabilitación del Hospital Regional de Málaga y que se celebra hoy y mañana en el hotel Monte Málaga.
"Se trata de darle una perspectiva real de continuidad asistencial. Existe una parte hospitalaria pero luego requiere tratamiento de rehabilitación, trabajadores sociales, logopedas, terapeutas...", afirmó ayer Tirado en la presentación de este congreso, al que asistirán 200 profesionales de muy diversas parcelas.
Consecuencias. El ictus o también denominado infarto cerebral es la interrupción de la circulación sanguínea en un punto del cerebro quedando ese territorio sin riego. Existen múltiples factores de riesgo asociados. Por una parte los no modificables como la edad, el sexo, o los antecedentes familiares y, por otro, los modificables como la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaco, la obesidad, la falta de ejercicio o el abuso en el consumo de alcohol.
Tirado indicó que el ictus es la primera causa de mortalidad para las mujeres en España antes que el cáncer de mama y la primera causa de discapacidad en ambos sexos. El ictus puede afectar a varias áreas funcionales: motoras, sensitivas, trastorno del habla y coordinación, esfera cognitiva, etc. "Hasta el 18% de los pacientes suele contar con afecciones en el lenguaje, el 30% sufre depresión y el 40% deficiencias motoras", explicó Tirado. Acerca de la incidencia dijo que de las 2.100 personas que han padecido un ictus y están en casa 1.050 tiene una discapacidad muy severa. El congreso se completa con un taller teórico-práctico sobre ´Trastornos de la Deglución´. El Hospital Regional cuenta desde finales del pasado año con una Unidad Funcional de Disfagia (dificultad para tragar).