Miguel Ferrary. Málaga
Las obras de construcción de la autopista de Las Pedrizas siguen sin una fecha de reinicio. Ya han pasado los veinte días que el ministro de Fomento, José Blanco, se dio de plazo para buscar una salida con Sacyr, concesionaria de la obra y explotación de esta infraestructura, y no se ha alcanzado ningún acuerdo ni hay nada previsto a corto plazo.
La última visita de José Blanco a Málaga, celebrada el 5 de noviembre, sirvió para abrir una puerta de esperanza a que se reanudara la construcción de la autopista, que lleva nueve meses paralizada al 20% de su ejecución. En ese momento, el ministro apuntó que en un plazo de veinte días encontrarían "una solución definitiva".
Veintiún días después, Fomento no ha encontrado ninguna solución para la situación de Sacyr, que aduce falta de liquidez para no continuar con los trabajos. De hecho, esperan que se produzca un movimiento a corto plazo. La empresa constructora, por su parte, declinó valorar la situación y apuntó que es Fomento quien está actuando como portavoz en este tema.
El ministerio reconoció por primera vez el retraso de Las Pedrizas en el mes de junio de este año. Ya por ese entonces, la secretaria general de Infraestructuras, Inmaculada Rodríguez-Piñero, afirmó que estaban en contacto con Sacyr para buscar una solución con "fórmulas de colaboración público-privada para ayudar al acceso a esta financiación". Pero esa salida se ha demorado desde entonces.
Esta nueva autopista tiene un trayecto de 24,5 kilómetros, con un presupuesto de 374 millones de euros y que reducirá el tiempo de viaje actual en unos 15 minutos. Inicialmente las obras iban a terminar el 31 de diciembre del 2009, aunque no hace falta hacer muchas cuentas para saber que no se va a cumplir el plazo, en tanto que las obras están prácticamente abandonadas y apenas alcanzan el 20%.
Los estudios de Fomento señalan que pasarán 17.000 y 23.000 vehículos diarios por esta nueva autopista de peaje y dejen de hacerlo por la actual autovía de Las Pedrizas. La crisis económica y la suspensión del flujo crediticio han afectado de lleno a esta obra, que está asumida íntegramente por Sacyr (en unión con GEA 21 y Cavosa) a cambio de la gestión del peaje durante un plazo de 36 años.
La situación de parálisis se ha ido agravando conforme ha avanzado el año. Así, en marzo disponía de 400 trabajadores de los 1.000 necesarios. Conforme se han ido terminando trabajos iniciados, se fue reduciendo el número de empleados encargados de la obra hasta estar prácticamente abandonada a la espera de una solución que no llega.