lucas martín. Málaga
Los alumnos imitan, de manera tosca, los frescos de Pompeya. Las cartulinas se pueblan de miembros, de clichés pornográficos. Ellas hacen lo mismo, pero lo enmarañan con velámenes. Para ambos, la sexualidad es cuestión de órganos y, en los casos más recatados, de miedo. Son los resultados de los estudios practicados en clase por el Instituto de Sexología, que sigue convencido de que la educación sexual, a pesar de los avances de las últimas décadas, continúa encallada en los patrones de hace tres décadas, en el tópico, en el silencio.
Los especialistas consideran que la sociedad no ha superado la asignatura pendiente. Los programas pedagógicos están repletos de carencias. Falta formación, abunda la persistencia en falsas creencias, en la tendencia a resolver el mal trago con una charla. ¿Los principales errores? María del Mar Padrón, psicóloga de la organización, lo tiene claro y apunta a una perspectiva que juzga caduca, rotundamente heterosexual y sexista.
La experta insiste en que se requiere clarificar los conceptos, empezando por el de sexualidad, y abandonar la dependencia a la formación en biología, que, en su opinión, se erige en el único apartado educativo. Muchas de sus ideas, y las del resto de especialistas del instituto, están recogidas en el libro blanco y el manual de la sexualidad, presentados ayer por la Diputación de Málaga. Ambos pretenden convertirse en una guía en la que sustentar la formación en la materia de los jóvenes de Málaga.
A la luz de la publicación, Padrón aludió a algunas de las rémoras que arrastran los programas convencionales, especialmente en lo que respecta a la diversidad. "Explicar desde una óptica exclusivamente heterosexual puede hacer mucho daño a la población homosexual en la adolescencia", apunta.
Otro tanto opina de la llamada "perspectiva de género", que, según la psicóloga, debe estar más presente. "Debemos dejar atrás la urgencia de la prevención y trabajar más en la formación de los profesionales", resaltó.
El libro, cuyo título reza ´¿Y tú qué sabes de eso?´, semeja en la estructura y la distribución de los contenidos a los manuales didácticos de otras asignaturas e incluye ejercicios para los alumnos. Una vocación eminentemente práctica que entronca con la visión de la educación sexual de la que hace gala el propio instituto. "En la actualidad, hay una gran proliferación de recursos informativos pero no se utilizan", reseña. El trabajo aspira a ayudar a acabar con los misterios y transmitir una acepción del sexo más ligada al bienestar y la salud. "Cuando terminamos de explicar nos dicen que, es verdad, que no sabían nada de sexo", señala Ángela París, del Instituto.