josé antonio sau. Málaga
La Sección de Extranjería de la Fiscalía de Málaga ha archivado las diligencias informativas que abrió el 5 de marzo de 2009 por los supuestos malos tratos, robos y vejaciones racistas denunciadas por 42 inmigrantes del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Málaga. El fiscal decidió su archivo a mediados de agosto de este año, después de concluir tras una exhaustiva investigación de seis meses que no había hechos de relevancia penal.
En marzo de este año, 42 inmigrantes firmaron una carta que una organización no gubernamental distribuyó entre los periódicos. En la misma, además de señalar las deficiencias estructurales del añejo edificio –denunciadas una y mil veces por el propio fiscal de Extranjería de Málaga, Juan Andrés Bermejo–, deslizaban fuertes acusaciones contra los funcionarios de policía que los atienden: sufrían el robo continuo de sus pertenencias, insultos racistas y la sustracción del dinero que entregaban sus familiares, entre otros sucesos.
El director del CIE, también miembro de la Policía Nacional, se sintió molesto por esta denuncia y pidió amparo al comisario jefe, que reclamó la apertura de una investigación a la Fiscalía para esclarecer los hechos.
Primero, la Fiscalía solicitó la declaración de todos los inmigrantes y, al mismo tiempo, un informe al responsable de la Unidad contra las Redes de Inmigrantes y Falsificación Documental (UCRIF) de la Policía. Este mando negó todos los hechos relativos a los robos que sufrían los inmigrantes y a las vejaciones racistas en un prolijo estudio.
Por otro lado, de los 42 denunciantes, 27 fueron expulsados al estar ilegalmente en España, por lo que se solicitó que los cuatro que no fueron repatriados y cuyos domicilios eran conocidos, fueran citados a declarar ante Bermejo. La Policía Local lo intentó pero no logró encontrarlos; el segundo intento corrió a cargo de la Policía Nacional, que tampoco pudo detectar su paradero. El resto sigue en España, pero no se conoce dónde viven.
"Las otras quejas, relacionadas con las deficiencias del edificio, también las he puesto yo de manifiesto", dijo Bermejo, quien aclaró que "cualquier inmigrante tiene abiertas las puertas de la Fiscalía para denunciar lo que estime oportuno; si hay indicios de delito, se investigarán los hechos".
Éste recordó que ya se abrieron diligencias por los supuestos abusos sexuales cometidos sobre internas del centro, y afirmó: "A mí no me constan ni torturas ni malos tratos en el CIE. Otra cosa es el estado del edificio, que tiene muchas deficiencias", dijo en respuesta al informe de CEAR.