i. a. c. Málaga
Jesús Catalá ha completado un primer año como obispo de Málaga "gozoso y positivo", según sus propias palabras. Y eso que no es fácil gobernar una diócesis como la malacitana, la quinta mayor de España, que tiene importantes retos de futuro, pero que también cuenta con valores seguros, como las cofradías y Cáritas, movimientos eclesiales integrados por laicos que, según Catalá, son el principal potencial de la diócesis.
El obispo asegura que se entiende muy bien con los cofrades, a los que agradece su actuación a lo largo del año y el esfuerzo por aumentar su acción social y caritativa en estos tiempos de crisis, aunque insistió en que desde el concilio Vaticano II el Sábado Santo es un día alitúrgico, es decir, no se pueden celebrar cultos ni procesiones, a pesar de la aspiración de varias cofradías.
Sobre Cáritas, Catalá señaló que la diócesis está "comprometida con los hombres y las necesidades concretas" y dijo que Cáritas ha visto cómo las peticiones que recibe han aumentado un 40%. "Es claro y patente a todo el mundo que las ineficacias de ciertas acciones políticas las está sufragando la Iglesia".
El principal objetivo es "hacer cristianos". Para ello, la labor pastoral, el anuncio del Evangelio, sigue siendo la herramienta básica. El reto es mantener esta actividad con un clero envejecido (61,7 años de edad media), por lo que es necesario aumentar las vocaciones. Entre las prioridades, el obispo destacó la preparación de la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Madrid con el papa Benedicto XVI en 2011.