JOSÉ ANTONIO SAU. MÁLAGA
La Audiencia Provincial de Málaga ha condenado a 37 años y cuatro meses de cárcel a un monitor y entrenador de fútbol de origen argentino que entre 2006 y 2007 llegó a abusar sexualmente de nueve menores y de otros que no han podido ser localizados. El acusado, que ahora tiene treinta años de edad, reconoció en el juicio oral, celebrado en la Sección Novena a principios de noviembre, todos y cada uno de los hechos por los que fue encausado.
En concreto, ha sido condenado por seis delitos continuados de abusos sexuales (cumplirá dos años por cada uno); por otros tantos en los que no se aprecia la continuidad delictiva, pero en los que las agresiones adquieren mayor gravedad (cuatro años por cada ilícito) y, por último, pasará otros dieciséis meses entre rejas por dos delitos de exhibicionismo. No podrá acercarse a los nueve niños durante diez años y deberá pagar una indemnización de 96.000 euros (suma total).
Según consta en el apartado de hechos probados, A. M. V. fue, entre el 2 de octubre y el 1 de diciembre de 2006, monitor deportivo de los equipos de fútbol de dos colegios de Rincón de la Victoria, siendo contratado después por un club federado de Málaga capital, en concreto entre los meses de agosto y septiembre de 2007.
En los tres puestos, contactó "con niños de edades comprendidas entre los 9 y los 12 años de edad, con quienes realizaba entrenamientos extraescolares, invitándolos a merendar, a ir a la playa, así como a jugar en el ordenador que tenía en su domicilio, ganándose así la confianza de los pequeños, manteniéndose la amistad incluso una vez finalizada la relación laboral entre los respectivos centros", recalca el tribunal en el apartado de hechos probados del fallo.
En este contexto, el acusado, con evidente ánimo libidinoso, "a sabiendas de la posición de superioridad que le otorgaba el ser entrenador de fútbol, adoptando decisiones que afectaban a temas deportivos al decidir qué menores jugarían un día determinado o quiénes tirarían los penalties en los diferentes partidos que se organizaban, aprovechaba numerosas ocasiones en las que estaba con los niños para realizarles tocamientos" en distintas partes de su anatomía, así como también los sometía a prácticas sexuales de mayor entidad.
Los hechos tenían lugar bien en la playa o bien en su domicilio, al que llevaba a los pequeños usando diferentes estratagemas, "ofreciendo a cambio de su consentimiento salir a jugar en un partido o tirar los penalties en una competición determinada".
Estos hechos, según explica la Sala, "han afectado de manera diferente al libre desarrollo de su personalidad e indemnidad sexual", siendo finalmente detenido el 23 de septiembre de 2007.
A uno de los niños se lo llevó a la playa, le obligó a quitarse el bañador, "porque si no los cangrejos no venían", y lo sometió a diversos tocamientos. La playa de la Misericordia también se erigió en uno de los sitios preferidos para cometer estos hechos, exhibiéndose en numerosas ocasiones desnudo ante los menores, abrazándolos y advirtiéndoles en cada ocasión de que no podían decir nada pues él podría tener problemas serios con la policía. A otro de los menores llegó a hacerles fotos mientras posaba desnudo. Éste, incluso, se negó a ser objeto de tocamientos y el encausado llegó a empujarle.
Uno de los niños lo acompañó incluso a una playa nudista de Benalmádena, donde tuvieron lugar los actos impúdicos. Otro pequeño fue objeto de estos abusos hasta en tres ocasiones, tras haberlo invitado a una urbanización privada con el pretexto de organizar un torneo de fútbol. Mientras los demás niños jugaban, él daba rienda suelta a sus lascivos deseos.
La Sala entiende que "los hechos han provocado en los niños una afectación grave en el libre desarrollo de su personalidad e indemnidad sexual con los consiguientes sentimientos de temor, inseguridad, miedo y vergüenza, que, por otro lado, han dominado las relaciones en su vida cotidiana, su entorno familiar, escolar y social".
Asimismo, abusó de más menores, pero éstos, según la Sala, no han podido ser localizados.