Lucas martín. Málaga
El rumor de bohemia, de pactada heterodoxia, le precede. Minutos antes de que Michael O´Leary, presidente de Ryanair, pusiera un pie en Málaga, la comitiva del Aeropuerto ya había asumido la sorpresa. Únicamente, se especulaba con las fórmulas que adoptaría la astracanada. Algunos pensaban en una eventual danza sobre la mesa, otros con un reparto de billetes a lo Rockefeller. Llegó ataviado como Papá Noel y se mantuvo leal a su imagen de marca: galería de poses afectadas, un billete de cinco euros simulando los bigotes de una morsa y un calendario de azafatas casi sin ropa.
Sin duda, conoce su papel. O´ Leary, el responsable de la resurrección de la aerolínea, se dirige a un público mayoritariamente joven y basa sus órdagos en la publicidad agresiva. La mercadotecnia le obliga a distanciarse de las compañías tradicionales, incluso en las formas. El irlandés, una mezcla imposible entre las cabriolas de Mr. Bean y Samuel Beckett en estado de euforia, sabe representar el perfil que se le demanda. El personaje saborea a la persona, ¿o es la inversa?, y el resultado favorece el espectáculo y garantiza los titulares. "Soy el ángel para los viajeros de Europa", dice. En su visita a Málaga, apeló a su artillería pesada. Exigió puntualidad en la cita previa y se marchó a la velocidad de un astrofísico en una verbena de fiestas populares. Sin dejar turno a la réplica, a las entrevistas concertadas. Es el teatro que maneja como nadie: la figura que traza paralelismos con el multimillonario filántropo y que se aleja premeditadamente de la sobriedad del hombre de negocios.
Su puesta en escena, al menos, resulta simpática. A las nueve de la mañana, el mundo empresarial ofrece pocas oportunidades para desternillarse sin parecer irreverente. La retórica estaba planificada. Su asesor se ocupaba de los datos y él jugaba a hacer de Michael O´Leary: "He venido vestido así porque soy el hombre más guapo de Irlanda y si me ven al natural, las mujeres se ponen nerviosas", resaltó. No se le pueden negar dotes publicitarias. A sus postulados circenses, añade el mensaje, claro y directo, ligado con la crisis. Menos empleo, precios más populares. Este irlandés sabe lo que se hace.