ignacio a. castillo. Málaga
Dice la historia que San Francisco de Asís, tras su peregrinación a los Santos Lugares, celebró una misa en la Nochebuena de 1223 en una cueva del pueblo italiano de Greccio, próximo al convento del santo. Preparó una representación viviente de un pesebre con una mula y un buey. Se considera esta representación como el origen del belenismo. En el colegio Gibraljaire se mantiene la tradición de celebrar la Navidad antes del periodo vacacional, pero lo hacen de una forma muy original. El Niño Jesús no es adorado por pastores, sino por cenacheros, espeteros y biznagueros. Es un belén malagueño.
Lo que en el año 2000 nació como un belén viviente más, como suele acostumbrarse, poco después se convirtió en una representación más típica de la tierra. Mariló Herrera, una de las profesoras encargadas de la organización, explica que los docentes son los encargados de confeccionar el decorado, "año tras año, porque la mayoría de las piezas son de papel y se estropean", dice. Además, cada Navidad se va ampliando y no le falta ni un detalle: ni la Farola, que ilumina las escenas costumbristas, ni las olas del Mediterráneo, que simbólicamente bañan el salón de actos del colegio, ni el río, la novedad de este año, "y que sin duda es malagueño, porque tiene el agua turbia", ironiza la profesora.
Ayuda de los padres. Las familias se encargan del vestuario de que sus hijos vayan vestidos de marengos o de pastores, y son los profesores los que les asignan un ´oficio´. "Los niños se desenvuelven por el escenario como quieren, se mueven a sus anchas, van a comprar al mercadillo, preguntan por el precio de las biznagas, ponen las sardinas a asar en la arena... porque tenemos tierra de verdad", relata la Herrera. Pero también hay castañeras, o carpinteros, o panaderos, como en los belenes de siempre. Y por supuesto, la Virgen, San José y el Niño en la cuna, que no están en una cueva, sino bajo un cañizo con hojas de parra.
Ayer comenzaron las primeras representaciones, que se prolongarán durante hoy y mañana. Se celebran dos sesiones cada jornada: a las 10.00 y a las 12.30 horas. En total, 250 escolares de primero, segundo y tercero de Primaria (6, 7 y 8 años) participan en estas funciones. Ellos, y sus padres, que les hacen fotos y les graban en vídeo.
¿Hay alumnos de otras nacionalidades que interpretan algún papel en el belén viviente? "Por supuesto, tenemos alumnos rusos y marroquíes que han participado como los que más. Al principio les preguntamos a sus padres, que no pusieron ningún tipo de problema", asegura Mariló Herrera.
Porque, en los días previos, los alumnos también se encargan de elaborar, recortar y colorear muchos de los elementos que utilizan después en estas funciones del belén viviente, como las sardinas, las rayas o los cangrejos.