Barrios

El rincón más querido de La Palma

Juan, un antiguo enchinador del Ayuntamiento, creó hace más de 30 años la capilla del Carmen

04.02.2010 | 12:13
María Sánchez, junto a la frondosa capilla de la Virgen del Carmen que cuida a diario.
María Sánchez, junto a la frondosa capilla de la Virgen del Carmen que cuida a diario.

Cuando la barriada de La Palma se inaugura a comienzos de los 70, muchos de sus primeros vecinos eran percheleros que no olvidaron su antiguo barrio ni tampoco la devoción de la Virgen del Carmen, que todavía mantienen junto al monte Coronado.
La capilla de la Virgen del Carmen, un precioso jardín a espaldas del bloque 8 de la calle Eresma, es un buen ejemplo. La creó en los años 70 un vecino llamado Juan, uno de los últimos enchinadores del Ayuntamiento, esos artistas que enchinaron las calles más típicas en los años 60. Juan fue el paciente creador de una capilla con columnas hechas de conchas y un manto realizado con vieiras y caracolas. Nada más entrar puede leerse en chinos blancos y negros: ´Virgen del Carmen´.
"Juan siempre estaba aquí, una vez le quitaron la Virgen, en los primeros años, y los vecinos pagamos entre todos la imagen que hoy todavía sigue", cuenta Toñi Fernández, vecina de La Palma y antigua perchelera. "En mi bloque estaba metida toda la antigua calle Ortigosa del Perchel", dice.
Toñi recuerda que Juan era muy aficionado a colocar velas a la imagen, "y los vecinos le echábamos dinero a la capilla para que comprara velas porque no quería que le diéramos dinero en mano".
Antes de que Juan falleciera hace unos ocho años, ya le estaba ayudando María Sánchez, la vecina que en la actualidad atiende esta capilla con jardín que el Ayuntamiento rodeó con una valla, después de muchos años protegida con puertas viejas.
"Aquí hay yedra, jazmines, palmeras, pacíficos, damas de noche...", María conoce a la perfección este pequeño espacio verde en el que trabaja a diario de 7 de la mañana a diez. "Después me subo a la casa a preparar la comida y vuelvo a bajar", cuenta.

Las monedas

La jardinera explica que la capilla es muy visitada por los vecinos. "Aquí viene mucha gente todos los días". Y continúa la costumbre de depositar algunas monedas para que ella pueda comprar algunas flores, aunque también hay numerosos vecinos que acuden con ramos. María Luisa Montañez es una de ellas. "Yo vengo todos los días desde hace años, todo lo que he pedido me lo ha concedido". Con nueve hijos, María Luisa sólo pide "salud y paz para todos". Y todavía recuerda ese día que bajó a la capilla y a la media hora se produjo lo que quería: "Vino una vecina y me dio un poco de dinero para la comida del día".
María Sánchez no deja de recoger algunas plantas caídas y de limpiar los alrededores de esta arquitectura marinera. La lluvia ha comenzado a caer con insistencia pero prefiere seguir sin paraguas contemplando el jardincito y la capilla. "Esta primavera será digno de ver cuando florezca todo". Y sonríe.

Edición Local


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