IGNACIO A. CASTILLO. MÁLAGA
Esperanza Aguirre encendió la mecha el 15 de septiembre, anunciando la aprobación de una Ley de Autoridad del Profesor, que otorgaría a los docentes de Primaria y Secundaria la condición de autoridad pública. El debate fue encendido entonces y se mantiene aún en toda España. En Andalucía, las agresiones a docentes ya son consideradas delitos desde el 2007, porque los sindicatos convencieron al Fiscal Jefe del TSJA para que estos hechos fueran considerados atentados, al afectar a personas que trabajan en centros de ámbito público y a la prestación de un servicio educativo.
Pegar a un maestro salía barato, con relación al daño moral, más que físico, que esta agresión causaba al docente. Los episodios de violencia escolar contra los profesores se solían considerar faltas y como tales se tramitaban en los juzgados. Las penas se quedaban en simples multas económicas o, como mucho, en la obligación del acusado de estar permanentemente localizado durante un tiempo.
Ser autoridad pública o no es una condición legal para que quien atente, agreda o insulte a un profesor se enfrente a penas y multas superiores y que en el pertinente juicio, la declaración del profesor ´valga más´ que la de la otra parte justo por esa consideración de autoridad. ¿Pero eso va a servir para que desaparezcan los episodios de violencia en las aulas? No.
Con esta rotundidad se mostraron los agentes educativos reunidos por La Opinión de Málaga para analizar este proyecto de ley promulgado en Madrid por la presidenta de la comunidad. ¿Es conveniente su aplicación en Andalucía? Sí pero no. A saber. La secretaria general de Educación de UGT en Málaga, Teresa Blanca, explica que la autoridad es un concepto filosófico, que no dimana del cargo y que hay que ganarse día a día. "Lo idóneo es que las actitudes cambien y eso se consigue, precisamente, con educación", subraya.
Dignidad docente. Está claro que existe una autoridad académica y profesional. Y lo que falta es respeto. Y recuperar la dignidad docente en la sociedad. José Antonio Guerrero, jefe del servicio de Inspección Educativa de la Delegación Provincial de Educación, considera que "la autoridad no hay que legislarla", y que las últimas resoluciones judiciales han venido a reforzar el papel del profesor. "Quien tiene antecedentes y pega a un maestro, sabe que se expone a un año de cárcel", recuerda.
¿Apoya la administración a estos profesores? "Sólo se persona en casos muy extremos", dice José Fernández, secretario general de Educación de CCOO en Málaga, que aboga por la tolerancia cero y sí considera necesaria esa ley de autoridad, pero reconoce la dificultad de cambiar la legislación actual. "Para ello, el pacto educativo entre PSOE y PP sería clave", replica José Luis García Guillén, presidente de Asadipre (asociación de directores de Primaria de Andalucía), ya que permitiría sumar los dos tercios necesarios en la Cámara. "UGT sí que está por considerar al profesor autoridad pública, aunque no sea lo más idóneo", insiste Blanca y recuerda una reivindicación sindical histórica: el descenso de la ratio (número de alumnos por aula), para favorecer una atención más individualizada por parte del profesor a sus alumnos, "para que no se sientan fracasados, encuentren una motivación" y no se conviertan en ´revientaclases´.
Patricia Rivero, alumna de Bachillerato del IES El Palo, ha vivido en sus propias carnes este trance y se ha sentido perjudicada por la acción de unos pocos compañeros que no dejaban aprender a los que sí tenían interés. "Ahora es distinto, porque en Bachillerato estamos realmente los que queremos estudiar", asegura.
Efectivamente, la escuela de hoy poco o nada se parece a la de hace unos años, cuando sólo podían estudiar unas élites. Con el actual modelo de enseñanza inclusiva, la educación es universal y eso ha creado aulas mucho más diversas. A esto hay que unir que la Logse amplió hasta los 16 años la edad de escolarización obligatoria, "una conquista social que tiene sus efectos secundarios", admite Guerrero. "El profesor ya no sólo tiene que enseñar al que no sabe, sino también al que no quiere", explica.
Y ahí puede estar el quid de la cuestión: en la necesidad de establecer distintos itinerarios curriculares. "Situaciones diversas necesitan respuestas diversas", insiste Blanca. Y para eso es necesario ese gran consenso educativo que se persigue, ya que se trata de un pilar básico de la sociedad.
Tarea de todos. Pero es una tarea de todos considerar que la profesión de maestro recupere su prestigio. ¿Por qué se ha perdido? "Porque en muy poco tiempo ha habido tantas leyes que los docentes no sabíamos a qué acogernos", desarrolla García Guillén.
Para mejorar la educación, para conseguir la excelencia y los rendimientos académicos, hace falta invertir en educación, acercarse, como mínimo al 6,2% del PIB, que es la media europea.