LUCAS MARTÍN. MÁLAGA
El embalse de La Concepción, situado en el corazón de la Costa del Sol, se vio obligado a permanecer ayer con las compuertas abiertas durante todo el día por la amenaza de lluvia que se pronostica en la provincia, donde habrá precipitaciones casi continuas a lo largo de la semana, aunque de carácter débil.
Fuentes de la Delegación Provincial del Medio Ambiente informaron de que el pantano dejó escapar alrededor de 2,5 hectómetros cúbicos. La apertura de las esclusas forma parte del protocolo de seguridad de la propia presa, que este año se ha visto activado con más frecuencia de lo habitual debido al aumento de las reservas, situadas permanentemente al borde de los niveles máximos. La medida se ha puesto en marcha en los dos últimos meses más de cinco veces. Siempre por las mismas razones y con cantidades similares, bajo un cielo nervioso, propicio al temporal y la descarga.
De acuerdo con una portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), en esta ocasión, el riesgo no implica lluvia violenta, pero sí intermitente. Los próximos días serán pródigos en nubes pasajeras, casi caprichosas, con alternancia de buen tiempo. La probabilidad estará presente, como mínimo, hasta el fin de semana.
Las mismas fuentes alertaron de que la lluvia puede tornarse más agresiva el viernes. La temperatura, por su parte, apenas sufrirá altibajos, contenida por las nubes. Las máximas rondarán, de nuevo, los veinte grados y las mínimas se situarán cerca de diez, valores todavía tibios, pese al avance del invierno.
Por primera vez en lo que lleva transcurrido de año, la semana no vendrá acompañada de fenómenos adversos. La cantidad de agua, en principio, no será extrema ni inducirá a pulsar los niveles de alerta, que han guiado las prensiones en los dos últimos meses.
Eso sí, la cota de nieve bajará hoy a los 1.400 metros, lo que significa que en algunos puntos de la serranía, como el pico de La Maroma, podrían recibirse los primeros copos. En el litoral de la provincia, por su parte, la probabilidad de precipitaciones se concentrará en las primeras horas del día.
Más allá de las medidas extraordinarias aplicadas en los embalses, fundamentalmente La Concepción, El Limonero y Casasola, el invierno está resultando especialmente positivo para las reservas de la provincia. En apenas unos meses, se ha pasado de la preocupación a la serenidad que aporta la cantidad de agua almacenada, que se acerca a marcas inéditas en la última década.
Las lluvias del otoño y de las últimas semanas han situado el nivel de los pantanos por encima del ochenta por ciento de su capacidad. Una cantidad que, si bien no incita a la euforia, permitirá afrontar el próximo verano con mayor tranquilidad que en los años precedentes, azotados por la sequía.