Unas 50.000 personas pasaron ayer por la parroquia de Santiago para rezar ante el Cristo de Medinaceli y cumplir con la tradición de entregarle tres monedas y tres peticiones de favores. La crisis ha animado a muchos malagueños a cumplir con esta vieja tradición del primer viernes de marzo, con la esperanza de que se cumpla algunos de los favores que se le piden a esta devoción.
Las colas fueron casi constantes desde el momento en que se abrieron las puertas de la iglesia de Santiago, a la temprana hora de las siete de la mañana. Ayer era un día especial y el horario, de hecho, se extendió hasta cerca de la medianoche, para atender la alta demanda de fieles que querían rezar ante la imagen del Cristo de Medinaceli.
La afluencia fue creciendo a lo largo de todo el día, aunque ya a las 9.30 horas de la mañana llegaba la cola hasta la esquina con la calle San Agustín. Durante la mañana fue creciendo y se metió en esta vía, compitiendo con los turistas que buscaban el Museo Picasso.
Ya por la tarde fue cuando se produjo el mayor incremento de fieles, superando la fila de fieles los 200 metros de longitud a lo largo de la calle Granada. Esto suponía que, mientras unos rezaban y entregaban las tres monedas al Cristo de Medinaceli, la última persona en llegar esperaba con paciencia su turno a la altura de ´La Campana´.
Esta concentración, que es habitual todos los años con motivo de la festividad, atrajo también a un número importante de voluntarios de la Cruz Roja, ayer en campaña petitoria por el Centro y que encontraron un filón en los pacientes malagueños. También se podían ver varios acordeonistas rumanos amenizando, por alguna moneda, la espera.
La tradición de las tres monedas procede de las 30 monedas de oro que pagaron los monjes trinitarios por rescatar la talla del Cristo que permanecía en el Sultanato de Marruecos, en el siglo XVII.