josé antonio sau
málaga
Con un semblante serio, Óscar Pérez Corrales, hasta ayer titular del juzgado de Instrucción número 5 de Marbella, se pone en pie tras una copiosa comida servida en el exclusivo restaurante ´Santiago´. Y relata la conocida anécdota de ´El Quijote´ en la que el hidalgo socorre al mozo Andrés, atado por su amo en un árbol. El chiquillo queda libre, pero tras la marcha de Alonso Quijano recibirá un castigo mucho más duro. Es su forma de dibujar ante los asistentes lo que, para él, no debe ser nunca la justicia: "El imputado bastante carga tiene ya". La cita tuvo lugar el jueves. Ayer fue su último día.
La veintena larga de abogados que han acudido al almuerzo homenaje aplauden con avidez, conscientes de que quien deja la ´Perla del Mediterráneo´ ahora para recalar en el juzgado de lo Contencioso Administrativo número 3 de Málaga a final de mes es un buen magistrado cuyas rigurosidad y seriedad le han pasado factura. Han acudido el presidente de la Audiencia Provincial, Francisco Arroyo Fiestas; el ex decano del Colegio de Abogados Nielson Sánchez-Stewart y varios de sus compañeros en los juzgados de Instrucción: Ricardo Puyol, María Jesús Luna y Francisco García Valverde, amén del comisario de la localidad, Rafael Madrona.
Hay algunas ausencias destacadas: no ha ido ningún fiscal ni tampoco ninguno de los cinco jueces de civil de la localidad, según las fuentes consultadas por este periódico. "Es un hombre educado, cortés y muy garantista, pero no es especialmente simpático y no ha hecho muchas amistades en Marbella. Eso da igual, aquí había venido a trabajar y ha culminado una dificultosa investigación: la mayor causa de corrupción jamás conocida en el país", dicen las fuentes.
Óscar Pérez Corrales llegó a Marbella en julio de 2007, después de que Miguel Ángel Torres dictara el primer auto de procesamiento para 86 imputados en ´Malaya´. El granadino fue acusado de televisar las detenciones y de premiar las delaciones con libertades provisionales. Ni uno de los implicados en ´Malaya´ fue citado a declarar. Todos tuvieron que dormir en el calabozo. Sin embargo, Pérez Corrales, que cogió la investigación a la mitad, no ha arrestado a nadie y ha procesado a casi una veintena de personas, la mayoría actores secundarios vinculados a Roca en su condición de testaferros menores.
Los abogados están en su mayor parte contentos con su seriedad y dedicación, aunque hay algunos que no fueron a la comida por diferencias de criterio con el magistrado que ahora se han convertido en abismos insalvables. Lo cierto es que sin el empuje y la juventud del granadino y sin la seriedad y formación jurídica de Pérez, ´Malaya´ no sería hoy lo que es: el primero hizo saltar la espita del gas y le ´metió´ con indudable valentía mano al cortijo de Roca; el segundo, por su parte, ha ordenado el caso, separando las piezas para adelgazar el tronco principal, y ha podado los errores en los que, por las prisas, incurrió el primer magistrado, criticándolo públicamente en un auto.
Ello ha supuesto un evidente desgaste personal. Un afamado letrado y ex magistrado marbellí, durante su discurso, lo expuso claramente: "Sé que lo has pasado muy mal personalmente, pero te has entregado en cuerpo y alma y has conseguido cerrar brillantemente ´Malaya". En Marbella, por ejemplo, se ha separado. Ni siquiera ha vivido en la ciudad.
Nielson no se olvidó de recordar lo que deben ser la abogacía y la judicatura, poniendo como ejemplo negativo la detención del chileno Fernando del Valle en ´Ballena Blanca´, y el presidente de la Audiencia vino a destacar la importancia de que a la comida hubieran ido más de dos decenas de abogados, ya que "los jueces son compañeros y, entre las partes, suele haber tensión procesal".
Acudió además a la despedida del magistrado Félix Romero, portavoz del PP en el Ayuntamiento de Marbella. "No nos parece bien que no asistieran más compañeros suyos. Ni nadie del ministerio fiscal", aclaran las fuentes, que, sin embargo, no dejan de reconocer que Pérez es frío en el trato en general. Un funcionario de los juzgados de Marbella, sin embargo, no lo ve igual, y asegura que a veces "ha llevado dulces" a sus compañeros y subordinados. Eso sí, el número 5, maldito para muchos, le ha pasado una cara factura: "Tenía tanto trabajo que era habitual verlo desayunar solo o que tuviera pocas ganas de hablar".
Se trajo los archivos que tenía en su juzgado de Bilbao, escritos en euskera, y algunos abogados creen que tras su "mesura" se esconde un hombre tímido, inteligente y culto. "Ahí está la cita de Cervantes, que nos dejó a todos boquiabiertos", dice otra fuente. Sea como fuere, ayer abandonó la convulsión del derecho penal para recalar en las siempre seguras orillas del área contenciosa.