LUCAS MARTÍN. MÁLAGA
La resaca del último temporal de viento, consolidada en residuos y desperfectos, ha aguijoneado el ánimo del sector turístico, que teme que las playas no estén en su mejor momento al principio de la temporada alta, a pesar de los esfuerzos correctivos de las administraciones. Lejos de buscar cabezas de turco, los representantes de la industria se muestran comprensivos con la labor de Costas y de los ayuntamientos. Su enemigo, añaden, es otro, la lucha desigual contra los elementos.
El Gobierno y la Junta de Andalucía se pusieron ayer en marcha y al término una reunión, entre el mandatario andaluz, José Antonio Griñán, y el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunciaron un plan de reparación urgente. El presidente autonómico aseguró que las administraciones trabajarán "desde ya" para que las playas estén "en las mejores condiciones" durante la primavera.
Griñán aseveró que los daños aún son imposibles de cuantificar y precisó que Andalucía, a pesar de la secuela de un temporal "sin precedentes", dará una magnífica acogida a los turistas. El Gobierno se ha comprometido a abonar el 50 por ciento de los gastos que ocasionen las actuaciones en las infraestructuras locales y provinciales. En lo que respecta a la agricultura, adelantó el concurso del Fondo de Empleo Rural y diferentes medidas de efecto directo en la economía familiar, caso de la reducción de las jornadas necesarias para acceder al subsidio y el aplazamiento de los pagos a la Seguridad Social.
Arreglos. En la provincia de Málaga, las máquinas de limpieza suenan ya en el litoral, reducido, en algunos puntos, a montículos de arena cada vez más precarios. El enemigo es poderoso, casi inasequible al poder de los despachos. La primavera resulta tradicionalmente pródiga en movimientos levantiscos. El del pasado fin de semana, que levantó las olas hasta cuatro metros, fue de una magnitud más que notable. La previsión apunta a un nuevo fenómeno para el principio de la próxima semana, aunque más reposado.
En las playas el temor se concentra en este tipo de vientos. Los daños causados en enero y febrero resultaron más aparatosos que irreparables. El temporal soplaba de poniente y, pese a su contundencia, tuvo efectos positivos, como la llegada de arena de calidad, procedente de los ríos. Salvador Vilches, presidente del Foro de Saneamiento Integral, cree que este año será difícil mantener la calidad de las playas: "Hay mucho trabajo que hacer y no sé si llegará a tiempo, sobre todo si hay nuevos temporales".
La incertidumbre domina también el análisis de los empresarios de playa. Norberto del Castillo, presidente del colectivo en Andalucía, valora el trabajo de las instituciones, pero se queja de la gestión de las playas. "No hay una solución estable. Todos los años, el mismo problema", reseña. El representante gremial sostiene que los daños, ingentes y visibles en determinadas playas, se extienden también a las infraestructuras de los chiringuitos. Su homólogo en Málaga tampoco hace gala de un optimismo exacerbado. Manuel Villafaina es consciente de que no existen antídotos para conjurar los temporales y apuesta por priorizar las actuaciones. Los trabajos, en su opinión, deberían centrarse en la regeneración de las playas que han perdido arena. La comezón se extiende al Patronato de Turismo de la Costa del Sol. Ana Gómez, gerente del organismo, supedita el grado de éxito de las reparaciones al comportamiento del clima.