JOSÉ VICENTE RODRÍGUEZ. MÁLAGA
La avalancha de oficinas bancarias abiertas durante los años del ´boom´ económico con el fin primordial de captar hipotecas, y que llevó a Málaga a liderar la expansión de la red financiera española de 2002 a 2008 –se abrieron 440 oficinas en esos años y se alcanzó un parque de casi 1.400–, ha llegado a su fin. Toca reordenar el parque de sucursales y optimizar gastos de explotación de cara a adaptarse al contexto posterior a la crisis, lo que se ha traducido en este 2009 en el primer retroceso visto en la provincia desde el ya lejano año 1995, cuando sólo había unas 800.
En 2009 se han cerrado 61 oficinas, un 4,4% del total, lo que deja a Málaga con 1.332, volviendo al nivel de inicios de 2007, según los datos publicados ayer por el Banco de España.
Según los expertos, esta tendencia continuará durante los próximos años, y está en consonancia con las directrices del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que considera que el país está excesivamente ´bancarizado´ en relación al nivel de oficinas del resto de Europa. Pero se trata sobre todo de una cuestión de números. Muchas de las oficinas abiertas estratégicamente en los barrios de expansión de Málaga capital y en los municipios más pujantes de la Costal del Sol junto a promociones en obras para captar las hipotecas de los compradores se han revelado ahora por debajo del umbral de la rentabilidad, por no tener un negocio diversificado. En el peor de los casos, estas oficinas son las que también soportan un mayor número de clientes morosos, tanto promotoras como hipotecados que, con el avance de la crisis, no han podido atender las cuotas mensuales de amortización.
El consejero delegado de Analistas Económicos de Andalucía (AEA), Francisco Villalba, apunta que esta dinámica de concentración puede afectar a corto plazo a entre el 10% y el 15% de las oficinas que hay en Málaga, lo que aventura un volumen de unas 200 sucursales más.
Vuelta a 2003
La provincia se quedaría así con un parque de unas 1.150 oficinas, una cifra que se antoja razonable por cuanto era la que tenía en Málaga en el año 2003, justo cuando se desató la ´fiebre´ inmobiliaria y la carrera de las entidades por abrir oficinas –sobre todo en la Costa del Sol– para quedarse con el mayor trozo posible del pastel hipotecario.
"No cabe duda de que con la crisis se ha reducido el negocio de cada oficina, lo que empuja también a que muchas sucursales tampoco cumplan los criterios de rentabilidad. En España se han abierto demasiadas oficinas y la tónica ahora será la de optimizar", apunta.
Por su parte, el decano del Colegio de Economistas de Málaga, Juan Carlos Robles, señaló que el sistema financiero debe adaptarse al nuevo escenario económico, "al igual que cualquier empresa privada".
Robles recordó cómo entre 2003 y 2007 se produjo una riada de aperturas en Málaga de entidades de otras comunidades autónomas y extranjeras que ahora se revelan como estériles. "Lo artificial no se desinfla, sino que revienta. Eso ha pasado con la ´burbuja´ inmobiliaria, y va a arrastrar al cierre a decenas de oficinas, con lo que Málaga caminará de nuevo a un parque de sucursales más acorde a su realidad".
Fusiones e internet
Los motivos para redimensionar el parque de oficinas obedecen también a dos elementos clave. Por un lado, el proceso de concentración en el que está inmerso el sector, sobre todo, en el ámbito de las cajas de ahorro, y que dará lugar al cierre de las oficinas que las entidades fusionadas tengan en enclaves próximos (lo que se conoce por solapamiento). Por otro, el imparable ascenso en el uso de internet, que provoca que un creciente número de clientes –sobre todo los de perfil más joven– prescindan de acudir a una sucursal para realizar sus gestiones.
En el conjunto de España, los datos son también a la baja. Bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito cuentan con una red comercial de 44.085 oficinas, tras cerrar 1.577 sucursales en 2009, lo que supone un descenso del 3,45%. Las cajas de ahorros adelgazaron su red en 783 oficinas, los bancos en 740 y las cooperativas de crédito, en 54.