A. VÁZQUEZ. MÁLAGA
Cuando en 2007 Víctor Teodosio se convirtió en director del Parador Málaga Golf, confiesa que no tenía «ningún conocimiento» de ese deporte. Pero, consciente de que el director de un parador tan especial debe saber algo de golf, comenzó a practicarlo, animado además por su afición al paisajismo y la jardinería.
Hoy no sólo le gusta el golf sino que se plantea una jubilación en el futuro en la que este deporte esté muy presente en su vida y también en la de su mujer Merche, que se ha vuelto otra incondicional del golf.
«Creo que es el deporte del futuro», señala Víctor Teodosio, y pone como ejemplo esa partida en la que se jugó una cena con el famoso golfista malagueño Miguel Ángel Jiménez...y le ganó. «No hay ningún deporte en el mundo en el que puedas jugar con un profesional y le ganes», señala.
También explica que mientras en otros deportes las exigencias físicas no son las mismas a los 20, a los 40 o a los 60, «en el golf pueden jugar un abuelo y su nieto y perder el nieto con el abuelo», resalta.
El campo del Parador Málaga Golf es además un histórico del turismo andaluz (fue diseñado en los años 20) y no ha dejado de crecer y mejorar. En la actualidad cuenta con 27 hoyos y en él se ha celebrado recientemente el Open de Andalucía.
25 personas
«Ha ganado muchos enteros, dice la gente que es uno de los campos más en forma de la Costa ahora mismo», precisa el director, que señala que del campo se ocupan 25 personas.
El Parador Málaga Golf nace en realidad en 1956 aunque en 2008 tuvo una profunda reforma que incluyó un ala nueva con 28 habitaciones (ahora cuenta con 88). Tiene un 25% de clientes extranjeros de media, que contrasta con el 75% del Parador de Málaga Gibralfaro y como todos los paradores de la provincia (cuenta con cinco), es rentable. En este en particular, hay más presencia de daneses y suecos, por eso de practicar e golf, que en otros paradores. Eso sí, no todos los que aquí paran son aficionados a darle al palo. «Aquí viene también mucho turismo familiar, de playa y de negocios», precisa.
Para Víctor Teodosio, Paradores de España, además de formar una parte importantísima de su vida «es un buen invento», y cuenta que hay países interesados en importar este modelo. «Cuando estaba de director en Santiago de Compostela atendí a directivos de turismo de Bután para mostrarles el parador y las estrategias, aunque Paradores todavía no ha dado el paso de hacer una consultoría, pero es posible que lo haga en breve».
En cuanto a su estancia en Málaga, señala que «la calidad de vida de aquí no la tiene nadie porque el clima te da calidad de vida».