blas gil. jimera de líbar
Todo un laberinto de rencores políticos y personales, mezclados con asuntos urbanísticos, han hecho que el municipio serrano de Jimera de Líbar recuerde durante estos días a la población aragonesa de Fago, aunque en esta ocasión la sangre no ha llegado al río Guadiaro.
Pero la tensión que se vive en el pueblo ha llevado a la Guardia Civil a detener al candidato del PA, Eugenio Becerra, al considerar que podría ser el responsable de presuntas amenazas de muerte y coacciones sobre a la alcaldesa, Maite Domínguez (PP), además de por tenencia ilícita de armas.
Según las informaciones aportadas por la Benemérita, el detenido usaba tres nicks distintos en un foro de internet para llevar a cabo dichas acciones. Las investigaciones se iniciaron después de que la alcaldesa presentase en el cuartel de la Guardia Civil de Ronda una denuncia por amenazas y coacciones graves hacia su persona formuladas a través del foro denominado Forociudad.com, municipio de Jimera de Líbar.
Según la Guardia Civil, Becerra utilizaba los pseudónimos jesusmartinez, eusebio 1946, y libararte, para no ser descubierto. Los comentarios realizados se referían a que «la localidad de Jimera de Líbar se iba a convertir en otro Fago», «me dan ganas de matarla», o «había que darle unas buenas ostias (sin consagrar)».
Tras las correspondientes averiguaciones, la Guardia Civil señaló en una nota que el detenido había hecho alarde en alguna ocasión en el pueblo de que poseía armas de fuego y de que podría hacer uso de ellas aunque después tuviera problemas.
Así, el pasado viernes, una vez lograda la identificación del presunto autor de dichas manifestaciones, se procedió a su detención en una finca de su propiedad.
Seguidamente se localizaron las armas de fuego que tenía guardadas en su coche: dos escopetas una de ellas municionada y preparada para hacer fuego, si bien el detenido carece de permiso de armas y ambas estaban sin legalizar.
Por todo ello pasó a disposición judicial el viernes, aunque el sábado fue puesto en libertad con cargos por un presunto delito de amenazas y otro de tenencia ilícita de armas. La noticia ayer no era muy conocida entre los vecinos del pueblo, que se enteraron de los ocurrido por los pocos periodistas que aparecieron ayer por el Ayuntamiento de la localidad. No obstante, casi todo el mundo conocía las diferencias que desde hace más de dos años mantenían Becerra y Domínguez por motivos políticos y urbanísticos.
Incluso, ayer mismo coincidieron en el consultorio médico la regidora y el presunto agresor, quienes se limitaron a saludarse, según señalaron algunas personas presentes en el lugar.
La alcaldesa, que ya ha puesto el caso en manos de sus abogados, aunque no quiso pronunciarse sobre lo ocurrido, lamentó que el candidato del PA fuese puesto en libertad por el juez sin que se hubiese dictado contra él una orden de alejamiento, tal y como ella había solicitado. «La verdad es que estoy preocupada y no me siento nada tranquila», dijo antes de abandonar el pueblo para tomarse unos días de vacaciones.
Por otra parte, la regidora recordó que no es la primera vez que Becerra tiene enfrentamientos con los alcaldes del pueblo: «Ahora me ha tocado a mí».