Miguel Ferrary. Málaga
Las multas por ejercer la prostitución en la calle entraron ayer en vigor, aunque de forma suave y no coercitiva, como explicó el concejal de Participación, Julio Andrade, quien subrayó que tienen un carácter disuasorio, por lo que primero se informará al infractor de la nueva ordenanza para evitar esta actividad.
Las sanciones se pueden imponer desde ayer a las personas que comercien o practiquen sexo en la calle, a menos de 200 metros de una zona habitada, tal y como establece la nueva Ordenanza de Convivencia. Su importe rondará entre un máximo de 750 euros para las infracciones leves y de 1.500 euros para las graves.
Andrade, no obstante, recordó que las sanciones se impondrán sólo como último recurso: «Primero se informará de que se está cometiendo una infracción y sólo se multará si la persona es reincidente o dependiendo de su actitud».
El concejal de Participación apuntó que esta forma de actuar será común en todas las infracciones que suponen una novedad en la Ordenanza de Convivencia, bien porque no estaban reguladas anteriormente o bien porque se endurece la sanción, como ocurre con determinados actos vandálicos, los gorrillas o la misma prostitución callejera.
«La Policía Local verá si se sanciona o se informa primero, eso dependerá de la actitud que mantengan los infractores, si son agresivos o si persisten», reiteró Julio Andrade, quien añadió que se mantendrá la campaña informativa iniciada hace pocas semanas con el reparto de 50.000 folletos que desgranan los aspectos más novedosos de la ordenanza. Estos folletos se distribuyen en los autobuses de línea «y continuarán alguna semana más para que la información llegue al máximo de personas posibles».
«El espíritu de la ordenanza es aplicar la mínima intervención, no tiene un carácter recaudatorio», afirmó Andrade, quien recordó que se busca «prevenir conflictos y mejorar la convivencia, por lo que las sanciones son un mecanismo que sólo se aplica si es necesario».
El edil apuntó otro aspecto, como es que la recaudación que tenga el Ayuntamiento por las multas impuestas a las meretrices se destinarán a financiar programas de reinserción y atención a este colectivo, con idea de ofrecer a estas personas una posibilidad de ejercer otra actividad.
Otra novedad que incluye el nuevo texto es la posibilidad que tienen los menores de 31 años de cambiar la multa económica por trabajos comunitarios o la asistencia a talleres educativos. Esta posibilidad está abierta a aquellos que cometan infracciones leves y sean multados por primera vez, para favorecer la vertiente social de este texto.