ROSALÍA ROMERO
Se puede hacer mucho con poco. A esta conclusión han llegado los seis malagueños, pertenecientes al Grupo de Ecología Activa (GEA), que desde el domingo día 7 y hasta el viernes 12 de agosto acudieron a la localidad murciana de Lorca, sacudida el pasado mes de mayo por un terremoto que dejó nueve muertos, 300 heridos y grandes daños, con el único objetivo de prestar ayuda humanitaria a las personas que resultaron más afectadas a causa del terrible seísmo.
Así, aunque pueda parecer increíble, en esta sociedad de consumo e individualista, todavía hay quienes dedican sus vacaciones a ayudar a los demás. Éste es el caso de este grupo de voluntarios que han querido mostrar su más absoluta solidaridad con un pueblo marcado aún por el temblor que azotó sus vidas.
El colectivo se ha centrado en las labores de reconstrucción de las viviendas afectadas por los terremotos que devastaron la ciudad, siendo las principales beneficiarias de esta actuación las personas con escasos recursos económicos y que no disponían de seguro. El colectivo ha trabajado en la reparación de los desperfectos de un total de 15 casas de 43 viviendas valoradas. «Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida», explicaba Angelina Molina, coordinadora de GEA Málaga, quien insistía: «se puede hacer tanto con tan poco...».
«Nosotros nos encargamos de tareas de obra menor tales como sanear paredes o tapar grietas. Aquí, todas las casas tienen desperfectos y aún hay mucho por hacer», explica la responsable de GEA en Málaga.
Se trata de personas que, en algunos casos, lo han perdido todo y no pueden hacer frente a su situación. Por ello no es de extrañar que la acogida de los vecinos haya sido «muy positiva». «Nos han recibido con los brazos abiertos y nos han agradecido en todo momento nuestra ayuda», apostilla.
«Mientras nosotros pensábamos que estábamos invadiendo su intimidad, ellos nos decían que formábamos parte de su familia. Ha sido una experiencia enormemente gratificante».
No es la primera vez que estos voluntarios acuden a Lorca. Ya en el mes de junio visitaron la localidad con el fin de aportar su granito de arena y pretenden volver a hacerlo en septiembre. Todo con el fin de ayudar a minar el dolor que todavía hoy sienten muchas de las personas que vieron cómo su vida se derrumbaba junto a sus casas.